A solo 15 días de asumir la Presidencia de Colombia, Abelardo De la Espriella firmó una serie de decretos destinados a revertir decisiones adoptadas por la administración anterior. La primera medida restablece las exportaciones de carbón colombiano a Israel, suspendidas completamente desde agosto de 2025.
El mandatario presentó la decisión como parte de un cambio de rumbo en la política económica y comercial del país. Según afirmó, la prohibición impulsada durante el gobierno de Gustavo Petro respondió a consideraciones ideológicas y generó consecuencias negativas para la industria minera colombiana.
“Autoricé nuevamente la exportación de carbón a Israel, poniendo fin a vetos y restricciones ideológicas del pasado que perjudicaron nuestra economía, afectaron la seguridad jurídica y deterioraron la confianza internacional”, señaló De la Espriella.
La decisión permite que las empresas carboníferas retomen sus operaciones comerciales con compradores israelíes y representa uno de los primeros movimientos del nuevo Ejecutivo para restablecer relaciones con mercados afectados por las políticas de la administración anterior.
🇨🇴🇮🇱‼️ | A solo 15 días de gobierno, el Presidente Abelardo De la Espriella firmó una serie de decretos que revierten decisiones del gobierno anterior. El primero autoriza nuevamente la exportación de carbón a Israel, poniendo fin al veto ideológico impuesto durante la… pic.twitter.com/eoCJCsz427
— UHN Plus (@UHN_Plus) August 22, 2026
Una prohibición establecida por Petro
El gobierno de Gustavo Petro comenzó a restringir las exportaciones de carbón hacia Israel mediante el Decreto 1047 de agosto de 2024, adoptado en respuesta a la guerra en Gaza.
La normativa inicial contemplaba excepciones para contratos firmados antes de su entrada en vigor. Sin embargo, el Ejecutivo endureció posteriormente la medida mediante el Decreto 0949 del 28 de agosto de 2025, que estableció una prohibición total y sin excepciones.
La administración Petro argumentó que la suspensión buscaba impedir que los recursos naturales colombianos contribuyeran a las operaciones militares israelíes. El decreto vinculó su duración con el cumplimiento de las medidas provisionales dictadas por la Corte Internacional de Justicia o con la desaparición de las circunstancias que habían motivado la restricción.
El actual ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, cuestionó esa justificación y calificó la medida anterior como una decisión basada en criterios ideológicos.
Con el nuevo decreto, el Gobierno elimina esa restricción y vuelve a permitir que los productores nacionales comercialicen carbón con Israel bajo las reglas ordinarias del comercio exterior colombiano.
El costo económico del veto
El sector minero había advertido que la prohibición afectaba las exportaciones, las regalías y el empleo en las regiones productoras.
De acuerdo con cifras citadas por la Federación Nacional de Productores de Carbón, durante la vigencia de las restricciones Colombia habría dejado de exportar alrededor de 3,5 millones de toneladas del mineral.
Israel había sido históricamente uno de los destinos relevantes para el carbón térmico colombiano. Antes de la prohibición, el país sudamericano suministraba más de la mitad del carbón utilizado por el mercado israelí, principalmente para la generación de electricidad.
Colombia, a su vez, es uno de los principales exportadores mundiales de carbón térmico. La actividad se concentra especialmente en los departamentos de Cesar y La Guajira, donde operan grandes productores como la estadounidense Drummond y el grupo suizo Glencore.
La cadena carbonífera genera divisas, impuestos, regalías y miles de empleos directos e indirectos. Por esa razón, las restricciones comerciales adoptadas por Petro fueron cuestionadas por gremios que consideraban que Colombia estaba entregando voluntariamente un mercado a competidores internacionales sin modificar de manera sustancial el consumo energético israelí.
Durante los primeros meses del veto, además, algunos cargamentos continuaron llegando a Israel debido a contratos firmados antes de la entrada en vigor de la normativa original. La prohibición absoluta de 2025 buscó cerrar precisamente esas excepciones.
Respaldo del sector minero
La Asociación de Profesionales del Sector Minero Colombiano celebró la reapertura del mercado y presentó la decisión como una recuperación de criterios técnicos dentro de la política comercial.
“El carbón colombiano es empleo, regalías, divisas y seguridad energética global”, afirmó la organización.
Desde el sector sostienen que las diferencias diplomáticas no deberían resolverse mediante restricciones que recaigan sobre empresas, trabajadores y territorios productores. También señalan que retirar el carbón colombiano de un mercado no elimina su demanda, sino que obliga al comprador a buscar proveedores alternativos.
El representante a la Cámara Eduar Triana también respaldó la decisión y afirmó que Colombia debe defender el empleo, ampliar sus oportunidades comerciales y colocar el desarrollo económico por encima de las disputas ideológicas.
Un giro en la política energética y exterior
El restablecimiento de las exportaciones marca una ruptura temprana con la política energética de Petro, cuya administración buscó reducir progresivamente la dependencia colombiana de los hidrocarburos y del carbón.
De la Espriella, en cambio, ha planteado una estrategia que combina el desarrollo de energías limpias con el fortalecimiento de las industrias petrolera, gasífera y minera. Su posición parte de que la transición energética no debe implicar el abandono acelerado de sectores que todavía representan una fuente fundamental de exportaciones, ingresos fiscales y empleo.
La decisión también tiene una dimensión geopolítica. Durante el mandato de Petro, las relaciones entre Colombia e Israel atravesaron uno de sus momentos más tensos. Bogotá rompió relaciones diplomáticas en 2024 y convirtió el comercio de carbón en una herramienta de presión política.
La nueva administración busca normalizar los vínculos bilaterales y reconstruir la confianza de inversionistas y socios comerciales. La reapertura de las exportaciones constituye una primera señal de que las decisiones energéticas volverán a evaluarse principalmente por su impacto productivo, contractual y económico.
Seguridad jurídica para recuperar mercados
Más allá del volumen inmediato de carbón que pueda regresar al mercado israelí, el decreto transmite un mensaje al sector privado: el Gobierno pretende reducir la utilización de restricciones comerciales como instrumento de confrontación política.
La seguridad jurídica resulta especialmente importante para una industria que opera con inversiones de largo plazo, contratos internacionales, infraestructura portuaria y compromisos logísticos que no pueden modificarse con rapidez.
El desafío para Colombia será recuperar los flujos comerciales perdidos durante la prohibición y demostrar que la nueva autorización tendrá estabilidad. Israel pudo recurrir a otros productores para reemplazar parte del suministro colombiano, por lo que la firma del decreto no garantiza por sí sola el retorno automático de todos los cargamentos anteriores.
Sin embargo, la medida elimina el principal obstáculo regulatorio y devuelve a las compañías la capacidad de negociar directamente con sus compradores.
Con esta primera decisión, el Gobierno de De la Espriella comienza a redefinir la relación de Colombia con sus recursos naturales. El carbón vuelve a ser tratado como un activo económico y energético estratégico, mientras la política exterior deja de condicionar un mercado que genera empleo, regalías y divisas para el país.