El Gobierno español autorizó que los dos reactores de la central nuclear de Almaraz continúen operando hasta el 8 de junio de 2030, prolongando su vida útil ante la inestabilidad de los mercados energéticos y el riesgo de una mayor dependencia del gas natural.

La Unidad I debía cerrar el 1 de noviembre de 2027 y la Unidad II el 31 de octubre de 2028. La nueva autorización extiende esos plazos aproximadamente 31 y 19 meses, respectivamente.

La decisión ya es definitiva en la vía administrativa. Fue concedida mediante una orden del Ministerio para la Transición Ecológica publicada en el Boletín Oficial del Estado, después de recibir un informe favorable con condiciones del Consejo de Seguridad Nuclear.

La autorización se aplica exclusivamente a Almaraz y no modifica, por ahora, el cierre completo del parque nuclear español previsto para 2035.

El Gobierno presenta la extensión como una medida temporal para proteger a consumidores e industrias frente a los precios internacionales del gas mientras continúa aumentando la generación renovable y el almacenamiento.

La decisión representa, sin embargo, un cambio significativo respecto al calendario energético acordado anteriormente. España mantendrá durante más tiempo una de sus mayores fuentes de electricidad firme y libre de emisiones directas, en lugar de sustituirla anticipadamente por una combinación de renovables, almacenamiento y centrales de gas.

Qué es la central nuclear de Almaraz

Almaraz se encuentra en la provincia de Cáceres, en Extremadura, junto al embalse de Arrocampo y cerca del río Tajo.

La instalación dispone de dos reactores de agua a presión, conocidos como PWR, suministrados originalmente por la compañía estadounidense Westinghouse.

La Unidad I comenzó a operar comercialmente en 1981 y la Unidad II en 1983. Ambas forman parte de la primera generación de grandes centrales nucleares construidas para atender el crecimiento del sistema eléctrico español.

La central aporta aproximadamente 7% de la electricidad producida en el país y opera de forma continua durante la mayor parte del año. Esa característica la diferencia de las fuentes solares y eólicas, cuya generación depende del clima y de la hora.

Almaraz pertenece a Iberdrola, Endesa y Naturgy y es operada por Centrales Nucleares Almaraz-Trillo, la entidad que recibió formalmente la nueva autorización.

La instalación también representa uno de los principales centros económicos de Extremadura. Alrededor de 4.000 empleos directos e indirectos dependen de su operación, especialmente durante los periodos de recarga y mantenimiento.

Su cierre afectaría no solamente al sistema eléctrico, sino también a proveedores, trabajadores y municipios que durante décadas desarrollaron su actividad alrededor de la central.

La crisis internacional cambia el cálculo

El Ministerio justificó la prórroga por la alteración de las condiciones energéticas mundiales.

La crisis en Oriente Medio elevó y volvió más volátiles los precios de los combustibles fósiles, especialmente el gas natural. Los daños y restricciones sobre infraestructura de producción, exportación y transporte aumentaron además la posibilidad de que la inestabilidad continúe durante varios años.

Aunque España dispone de una amplia capacidad de regasificación y una participación creciente de fuentes renovables, todavía utiliza centrales de ciclo combinado para equilibrar el sistema cuando disminuye la producción solar, eólica o hidroeléctrica.

El gas suele adquirir mayor importancia durante las horas nocturnas, los periodos de poco viento y las temporadas con menor disponibilidad hidráulica.

Mantener Almaraz reduce la cantidad de electricidad que debe ser sustituida mediante otras tecnologías. Si la central hubiera cerrado mientras el almacenamiento y las redes todavía se encuentran en desarrollo, parte del déficit podría haber sido cubierta con más generación a gas.

El propio análisis gubernamental estima que prolongar Almaraz hasta 2030 reducirá alrededor de 7% la generación de los ciclos combinados frente al escenario contemplado en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima.

Un día con electricidad casi gratuita y extremadamente cara

La estructura de precios de este domingo muestra el desafío que enfrenta el sistema español.

El precio medio del mercado mayorista se sitúa en 116,02 euros por MWh. Sin embargo, esa media oculta diferencias extraordinarias entre las horas centrales del día y la tarde-noche.

Entre las 12:00 y las 14:00, el precio mayorista cae hasta cero euros por MWh. La abundante generación solar y la menor demanda dominical producen electricidad suficiente para desplazar a otras fuentes y eliminar temporalmente el precio del mercado.

La situación cambia rápidamente después de la puesta del sol.

El precio mayorista supera los 200 euros por MWh entre las 20:00 y las 23:00 y alcanza un máximo de 211,54 euros por MWh entre las 21:00 y las 22:00.

HoraPrecio mayorista aproximado
11:00-12:000,13 €/MWh
12:00-14:000 €/MWh
14:00-15:000,49 €/MWh
17:00-18:0049,52 €/MWh
20:00-21:00200,02 €/MWh
21:00-22:00211,54 €/MWh
22:00-23:00206,54 €/MWh

La diferencia ilustra la llamada curva solar: abundancia de electricidad al mediodía y un fuerte aumento de la necesidad de generación gestionable cuando desaparece el sol.

Las centrales nucleares no resuelven por sí solas esa variación porque normalmente producen de forma relativamente constante. Pero proporcionan un bloque estable de electricidad que reduce la cantidad total que debe cubrirse mediante gas, importaciones, almacenamiento o demanda flexible.

Mayorista y PVPC no son el mismo precio

Los 116,02 euros por MWh corresponden al precio medio del mercado mayorista, no al costo final que aparece directamente en la factura de todos los consumidores.

El Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor, conocido como PVPC, incorpora el mercado eléctrico junto con otros componentes regulados y ajustes.

Los datos horarios derivados de Red Eléctrica sitúan el componente variable medio del PVPC de este domingo alrededor de 0,1377 euros por kWh. La hora más económica será de 12:00 a 13:00, con aproximadamente 0,0043 euros por kWh, mientras la más cara llegará entre las 21:00 y las 22:00, con unos 0,2524 euros por kWh.

La factura final incluye además el término de potencia, margen de comercialización, alquiler del contador e impuestos.

Por eso, una hora con precio mayorista de cero euros no significa que el consumidor reciba electricidad completamente gratuita. Sí crea, no obstante, una fuerte oportunidad de ahorro para quienes pueden trasladar el consumo hacia el mediodía.

La nuclear no compite solamente con las renovables

Parte del debate político presenta la extensión de Almaraz como una elección entre energía nuclear y renovable.

La operación real del sistema es más compleja.

La solar y la eólica pueden producir electricidad a muy bajo costo y reducir el consumo de combustibles fósiles. Pero necesitan redes, almacenamiento, interconexiones y generación firme que respondan cuando cambia el clima.

La nuclear proporciona grandes volúmenes de electricidad continua sin emisiones directas de dióxido de carbono. Su principal limitación es la menor flexibilidad para adaptar rápidamente la producción a los cambios horarios.

Mantener Almaraz puede aumentar ligeramente el vertimiento renovable durante momentos con abundancia de electricidad, especialmente al mediodía.

El Gobierno calcula que la extensión reducirá 1,4% la generación renovable prevista para 2030 frente al escenario original del PNIEC. Considera que el impacto es limitado y menor que las variaciones causadas normalmente por el clima, las interconexiones o la indisponibilidad de otras centrales.

La comparación completa no es, por tanto, nuclear contra solar. Es cuánto almacenamiento, transmisión y gas necesitará España si retira una fuente firme antes de que las alternativas puedan reemplazar todos sus servicios.

El regulador considera segura la operación

El Consejo de Seguridad Nuclear informó favorablemente la prórroga después de revisar 29 documentos técnicos elaborados por 16 áreas especializadas.

La evaluación incluyó el envejecimiento de estructuras, sistemas y componentes; la gestión de vida útil; la calificación ambiental de los equipos; la protección contra incendios; el personal y la capacidad para almacenar combustible gastado.

El regulador concluyó que Almaraz mantiene un nivel adecuado de seguridad para continuar operando hasta 2030, aunque estableció condiciones adicionales.

La planta deberá asegurar suficiente personal en los puestos relacionados con la seguridad durante el periodo 2028-2030. También necesitará incorporar la capacidad prevista de almacenamiento temporal para gestionar el combustible gastado.

La autorización puede ser revocada si la central incumple las condiciones, si aparecen discrepancias graves en la información presentada o si surgen factores desfavorables para la seguridad nuclear y la protección radiológica.

También deberá renovar las autorizaciones de protección física que actualmente vencen en las fechas del antiguo calendario de cierre.

La prórroga no elimina, por tanto, la supervisión regulatoria ni garantiza la operación independientemente del estado técnico de la instalación.

La cuestión de los residuos y el desmantelamiento

Uno de los argumentos contra la extensión nuclear es que cada año adicional produce más combustible gastado y retrasa el proceso de desmantelamiento.

Enresa, la empresa pública responsable de los residuos radiactivos y del futuro cierre de las instalaciones, concluyó que el aumento del inventario hasta 2030 será limitado.

Según el Gobierno, la prórroga no exigirá ampliar las instalaciones de almacenamiento ya existentes o previstas y no debería trasladar costos adicionales a los consumidores ni a los presupuestos públicos.

Esa conclusión dependerá de que las empresas propietarias continúen financiando adecuadamente la gestión de residuos y el desmantelamiento.

La extensión también obliga a revisar los calendarios técnicos y laborales. Al menos un año antes del cierre, el operador deberá presentar la justificación de seguridad para el periodo comprendido entre el cese de la explotación y la autorización formal de desmantelamiento.

El calendario de 2035 continúa, por ahora

España mantiene cinco centrales nucleares con siete reactores operativos.

El calendario vigente establece un cierre escalonado hasta 2035. Almaraz era la primera instalación que debía abandonar el sistema y, por ello, se había convertido en la prueba inicial de la capacidad del país para sustituir la generación nuclear.

La prórroga no modifica formalmente las fechas de las demás centrales. Pero crea un precedente.

Si los precios del gas continúan elevados, el almacenamiento avanza más lentamente de lo previsto o la demanda eléctrica aumenta por la industria y los centros de datos, los operadores podrían pedir extensiones similares.

Las empresas han defendido que el parque nuclear puede continuar operando bajo condiciones técnicas adecuadas, aunque cuestionan la carga fiscal y las aportaciones destinadas a financiar la gestión de residuos.

El debate sobre Almaraz anticipa una discusión más amplia: si el cierre nuclear debe mantenerse como un calendario fijo o adaptarse a la disponibilidad real de capacidad alternativa.

Una decisión que divide al Gobierno

La extensión provocó rechazo dentro de la propia coalición gobernante.

Sumar considera que prolongar la central contradice los compromisos políticos alcanzados anteriormente y favorece a las grandes eléctricas. Sus dirigentes sostienen que la decisión puede obstaculizar la transición renovable y elevar costos.

En Extremadura, en cambio, la prórroga fue recibida como una protección para el empleo y la actividad económica regional.

Trabajadores, empresas proveedoras y autoridades locales reclaman incluso que la central opere más allá de 2030.

El Gobierno central intenta presentar la medida como una excepción coyuntural, no como una renuncia a la salida nuclear. La evolución del mercado eléctrico determinará si esa distinción puede mantenerse.

Tres años para reforzar el sistema

Mantener Almaraz hasta junio de 2030 ofrece tiempo adicional, pero no elimina las inversiones necesarias.

España deberá aprovechar la extensión para:

  • Aumentar el almacenamiento eléctrico.
  • Ampliar y modernizar las redes.
  • Reforzar las interconexiones con otros países.
  • Desarrollar demanda flexible.
  • Incorporar generación firme de bajas emisiones.
  • Preparar alternativas económicas para la comarca de Almaraz.
  • Reducir la exposición al gas importado.

Si esas inversiones avanzan, el cierre posterior podrá realizarse con menor impacto sobre precios y seguridad de suministro.

Si vuelven a retrasarse, España llegará a 2030 enfrentando el mismo dilema, pero con menos margen de tiempo.

La prórroga reconoce una realidad que el calendario anterior subestimaba: retirar generación firme es sencillo sobre el papel, pero sustituir simultáneamente su energía, estabilidad y contribución a la seguridad requiere infraestructura que debe existir antes del cierre.

Almaraz permanecerá operativa tres años más. La verdadera prueba será determinar si España utiliza ese tiempo para preparar el sistema o simplemente aplaza otra vez la decisión.

Fuentes principales: orden de renovación publicada en el Boletín Oficial del Estadoinforme favorable del Consejo de Seguridad Nuclearprecios horarios del mercado eléctrico y datos del PVPC procedentes de Red Eléctrica.