Venezuela presentó ante inversionistas, geocientíficos y empresas energéticas reunidos en Houston una estrategia para elevar su producción de petróleo, incorporar nuevas reservas y recuperar el valor comercial de la infraestructura construida durante más de un siglo de actividad petrolera.

La presentación se realizó durante el International Meeting for Applied Geoscience and Energy, conocido como IMAGE ’26, celebrado entre el 17 y el 20 de agosto en el centro de convenciones George R. Brown.

El evento es organizado por la Society of Exploration Geophysicists, la American Association of Petroleum Geologists y la Society for Sedimentary Geology. Su programa reúne más de 1.100 presentaciones sobre exploración, geofísica, tecnología, administración de yacimientos y nuevas fuentes de energía.

Dentro de la conferencia se celebró el foro “Empowering Venezuela: Energy, Investment & Opportunity”, que reunió a representantes del Departamento de Energía de Estados Unidos, el Ministerio de Hidrocarburos venezolano, Petróleos de Venezuela y la industria privada.

La sesión confirmó que la recuperación petrolera venezolana ha dejado de presentarse únicamente como una discusión diplomática. Caracas y Washington intentan convertirla en una propuesta técnica y comercial dirigida a operadores, empresas de servicios, desarrolladores tecnológicos e inversionistas.

Venezuela busca transformar reservas en producción

Paula Henao, ministra del Poder Popular de Hidrocarburos de Venezuela, presentó al país como una jurisdicción con enormes reservas probadas, pero también con áreas que todavía requieren exploración.

Henao comparó las reservas con una cuenta bancaria: disponer de un saldo elevado no elimina la necesidad de seguir incorporando recursos ni garantiza que estos generen beneficios.

“Tenemos muchas reservas, pero si tenemos cómo descubrir más, siempre es importante invertir en exploración, incorporar nuevas reservas y trabajar para que esa cuenta de banco siga creciendo”, afirmó.

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Paula Henao / IMAGE 2026

Su planteamiento distingue dos objetivos. El primero es continuar explorando para reemplazar los volúmenes extraídos y mejorar el conocimiento geológico del país. El segundo, más urgente, consiste en convertir los recursos ya descubiertos en barriles efectivamente producidos y comercializados.

Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, concentradas principalmente en la Faja Petrolífera del Orinoco. Sin embargo, gran parte corresponde a crudos extrapesados que necesitan diluyentes, mejoramiento, transporte especializado y refinerías complejas.

Por ello, el tamaño de las reservas no equivale automáticamente a capacidad productiva ni a ingresos disponibles.

PDVSA proyecta alcanzar 1,245 millones de barriles diarios

Jovanny Martínez, vicepresidente ejecutivo de Petróleos de Venezuela, afirmó que la producción nacional se encamina a alcanzar aproximadamente 1,245 millones de barriles diarios al cierre de agosto.

PDVSA es la empresa petrolera estatal venezolana y mantiene una posición central en la exploración, producción, refinación y comercialización de hidrocarburos. También participa en empresas mixtas con compañías privadas nacionales e internacionales.

Martínez describió el volumen actual como parte de una “recuperación franca” apoyada por nuevas alianzas y por la cooperación con Estados Unidos.

La cifra representa una mejora considerable frente a los aproximadamente 500.000 barriles diarios registrados durante los momentos más críticos de 2020, pero todavía permanece muy por debajo de los más de tres millones de barriles que Venezuela llegó a producir.

El volumen comunicado por PDVSA deberá contrastarse con los informes de fuentes secundarias de la OPEP, registros de exportación y empresas de seguimiento de tanqueros. Las cifras venezolanas pueden variar según se incluyan condensados, líquidos del gas natural, crudos destinados al consumo interno o barriles almacenados temporalmente.

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Jovanny Martínez / IMAGE 26

Más de 500.000 barriles se dirigen a Estados Unidos

Kyle Haustveit, subsecretario de Energía de Estados Unidos, afirmó durante el encuentro que más de 500.000 barriles diarios de petróleo venezolano han sido enviados a refinerías estadounidenses durante los últimos meses.

Según el funcionario, Venezuela produce alrededor de 1,25 millones de barriles diarios y aproximadamente la mitad tendría ahora como destino el mercado estadounidense.

Las cifras son aproximadas. Una exportación de 500.000 barriles sobre una producción de 1,25 millones representa cerca de 40%. Para alcanzar exactamente la mitad, el volumen tendría que situarse alrededor de 625.000 barriles diarios. La expresión “más de 500.000” permite que el porcentaje fluctúe según el período y los cargamentos contabilizados.

Lo relevante es la magnitud del cambio. Estados Unidos vuelve a ocupar una posición central como comprador del petróleo venezolano después de que las sanciones impuestas a PDVSA en 2019 interrumpieran gran parte del comercio directo.

Por qué las refinerías estadounidenses quieren petróleo venezolano

Buena parte del sistema de refinación de la costa estadounidense del golfo de México fue configurado para procesar crudos pesados y con alto contenido de azufre como los producidos por Venezuela.

Estas instalaciones cuentan con unidades de coquización, desulfuración y conversión profunda que permiten transformar materias primas densas en gasolina, diésel, combustible de aviación y productos petroquímicos.

El crudo venezolano ofrece además una ventaja geográfica frente a suministros procedentes de Oriente Medio. El trayecto marítimo hacia Texas o Luisiana es considerablemente más corto.

Antes de las sanciones, Estados Unidos llegó a importar más de un millón de barriles diarios desde Venezuela. La interrupción obligó a varias refinerías a buscar materias primas alternativas, principalmente de Canadá, México y otros productores latinoamericanos.

La reanudación de los flujos puede mejorar la utilización de esas plantas y reducir el costo de transporte, particularmente en un mercado afectado por las disrupciones en Oriente Medio.

La infraestructura existe, pero necesita inversión

Martínez utilizó su intervención para destacar que Venezuela conserva una extensa red de tuberías, tanques, muelles, terminales y complejos refinadores.

La existencia física de esa infraestructura reduce algunas barreras frente al desarrollo de una industria completamente nueva. Sin embargo, no significa que todos los activos estén disponibles o puedan operar inmediatamente a plena capacidad.

Años de mantenimiento insuficiente, falta de repuestos, accidentes, pérdida de personal especializado y restricciones financieras deterioraron parte del sistema petrolero. Reactivarlo exige inspecciones, reparaciones, modernización tecnológica y capital de trabajo.

La oportunidad para los inversionistas se encuentra precisamente en esa diferencia entre capacidad instalada y producción efectiva.

Venezuela no necesita construir desde cero toda su cadena petrolera, pero sí debe determinar qué instalaciones pueden recuperarse, cuánto costará rehabilitarlas y cuáles necesitan ser reemplazadas.

La recuperación mejorada como desafío tecnológico

Uno de los mensajes centrales de PDVSA fue que Venezuela no puede depender únicamente de perforar más pozos. También debe aumentar la proporción de petróleo recuperable dentro de los yacimientos existentes.

En algunos campos de crudos pesados, los factores históricos de recuperación pueden mantenerse alrededor o por debajo de 20%. Esto significa que una parte considerable del petróleo permanece en el subsuelo incluso después de años de explotación.

Martínez propuso utilizar inteligencia artificial, modelos digitales, nuevas técnicas de caracterización y tecnologías de recuperación mejorada para elevar esos porcentajes.

Un incremento aparentemente pequeño del factor de recobro puede incorporar miles de millones de barriles potencialmente producibles cuando se aplica a una base de recursos del tamaño de la venezolana.

La inteligencia artificial podría ayudar a:

  • Reinterpretar información sísmica y registros históricos.
  • Identificar zonas no drenadas de los yacimientos.
  • Optimizar la ubicación de nuevos pozos.
  • Predecir el comportamiento de la producción.
  • Detectar fallas en instalaciones y oleoductos.
  • Mejorar la inyección de vapor, gas, agua o productos químicos.
  • Reducir costos y tiempos de mantenimiento.

No obstante, la tecnología digital no sustituye las inversiones físicas. Los modelos requieren datos confiables, equipos operativos, electricidad estable y capacidad para ejecutar las recomendaciones en el campo.

Las reservas por sí solas no generan riqueza

Martínez resumió el desafío con una observación directa: las reservas ubicadas en el subsuelo tienen importancia estratégica y geopolítica, pero solamente se convierten en economía real cuando llegan a la superficie y entran en una cadena comercial.

El petróleo adquiere valor cuando puede ser producido, separado, almacenado, transportado, cargado en un buque, refinado o utilizado como materia prima petroquímica.

Esta distinción es particularmente importante para Venezuela. El país puede encabezar las estadísticas mundiales de reservas y, al mismo tiempo, producir menos que naciones con recursos mucho menores.

El objetivo presentado en Houston es reducir esa distancia entre potencial geológico y producción comercial.

La seguridad contractual será determinante

Haustveit aseguró que se respetará la “santidad de los contratos”, una declaración destinada a responder a una de las principales preocupaciones de los inversionistas.

La industria venezolana tiene antecedentes de nacionalizaciones, cambios regulatorios, deudas, disputas de propiedad y arbitrajes internacionales. ExxonMobil y ConocoPhillips abandonaron operaciones después de las expropiaciones realizadas durante el Gobierno de Hugo Chávez.

Las nuevas inversiones necesitarán garantías sobre recuperación de costos, comercialización, pago de dividendos, solución de controversias y estabilidad de las licencias estadounidenses.

La declaración política realizada en IMAGE ’26 es una señal, pero las empresas evaluarán los textos legales y contractuales antes de comprometer capital.

También analizarán si las condiciones pueden mantenerse durante décadas, porque los proyectos petroleros requieren períodos extensos para recuperar sus inversiones.

Una presentación con contenido geopolítico

La presencia simultánea de altos funcionarios venezolanos y estadounidenses en una conferencia energética de Houston representa una señal del acercamiento entre ambos países.

Durante años, la relación petrolera estuvo dominada por sanciones, disputas diplomáticas y operaciones realizadas mediante intermediarios. En IMAGE ’26, Venezuela se presentó directamente ante la industria estadounidense como una oportunidad de exploración, recuperación mejorada y reconstrucción de infraestructura.

Estados Unidos, por su parte, obtiene acceso a un suministro de crudo pesado cercano y compatible con sus refinerías, al tiempo que amplía su influencia sobre la comercialización y recuperación del sector venezolano.

La viabilidad de esta nueva etapa dependerá de que las declaraciones se conviertan en contratos ejecutables, financiamiento, equipos, reparación de activos y producción verificable.

Venezuela ya tiene las reservas. La propuesta presentada en Houston consiste en aportar el capital, la tecnología y la seguridad jurídica necesarios para convertirlas en barriles comercializables.