El Gobierno de Paraguay trabaja en una profunda reorganización de su modelo energético con el objetivo de establecer un marco que facilite una mayor participación del sector privado en la generación de electricidad y, al mismo tiempo, delimite con mayor claridad las funciones de operación y regulación del mercado.

La propuesta contempla la creación de un Ministerio de Minas y Energías y de un ente regulador independiente del sistema eléctrico, dos organismos llamados a desempeñar un papel central en la nueva estructura.

El planteamiento mantiene a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) como principal operador del mercado, pero trasladaría competencias regulatorias como la fijación de tarifas, la imposición de sanciones y la resolución de conflictos hacia el nuevo organismo independiente.

El objetivo, según el Ejecutivo, es establecer “reglas de juego claras” que proporcionen seguridad a las inversiones privadas y permitan ampliar la capacidad de generación energética del país.

Un Ministerio de Minas y Energías para coordinar el sector

La creación del nuevo ministerio busca mejorar la planificación y coordinación entre las principales instituciones vinculadas al sector energético paraguayo.

Dentro de este ecosistema se encuentran la ANDE, las centrales hidroeléctricas binacionales de Itaipú y Yacyretá, así como Petropar, empresa pública responsable de actividades relacionadas con la importación, distribución y comercialización de combustibles, gas y derivados del petróleo.

El viceministro de Minas y Energías, Mauricio Bejarano, explicó que a esta reorganización institucional se suma la intención de atraer capital privado para desarrollar nuevos proyectos de generación.

“A esto se suma el objetivo de atraer inversiones privadas en generación de energía de fuentes hidráulicas y de fuentes no convencionales”, señaló Bejarano.

La nueva estructura permitiría que la política energética del país responda a una planificación estratégica coordinada desde el Gobierno, en lugar de que las distintas entidades operen con un elevado grado de independencia entre ellas.

Un regulador independiente fijará tarifas y resolverá conflictos

Uno de los cambios más relevantes será la separación entre las funciones operativas y regulatorias que actualmente concentra la ANDE.

En el modelo vigente, la compañía estatal desempeña simultáneamente funciones de operador y regulador. La reforma pretende modificar esta situación mediante la creación de una institución independiente que actúe como árbitro del mercado.

Este organismo tendría capacidad para regular a los diferentes participantes del sector eléctrico, resolver conflictos, aplicar sanciones y establecer las tarifas energéticas.

“Con esta medida, buscamos generar seguridad para las inversiones que se produzcan en el sector energético”, explicó Bejarano.

La ANDE, por su parte, podrá concentrarse en sus responsabilidades operativas y quedará vinculada a la planificación estratégica definida desde el futuro Ministerio de Minas y Energías.

La separación de funciones pretende proporcionar un marco institucional más definido tanto para las empresas públicas como para los nuevos actores privados que puedan incorporarse al mercado.

Empresas privadas podrán vender electricidad a la ANDE

La apertura propuesta contempla que compañías privadas puedan desarrollar proyectos de generación eléctrica y posteriormente vender esa energía a la ANDE.

Según explicó el viceministro, el planteamiento inicial permitiría que la empresa estatal compre hasta 140 MW procedentes de centrales privadas.

Bejarano sostiene que esta incorporación de generación privada no pretende debilitar a la compañía estatal, sino proporcionarle nuevas herramientas para responder a las necesidades del sistema.

“La ANDE está robustecida y creemos que con esto se va a robustecer aún más, ya que con esa compra de energía que va a tener disponible del sector privado, podrá fortalecerse en su infraestructura”, afirmó.

De esta manera, el Ejecutivo plantea un modelo en el que la inversión privada complemente la capacidad del Estado, mientras la ANDE conserva un papel protagonista dentro del sistema eléctrico paraguayo.

Autoconsumo, cogeneración y transporte independiente

La reforma no se limitaría a permitir la construcción de centrales privadas destinadas a vender electricidad a la ANDE.

El proyecto también contempla nuevas modalidades de participación en el mercado, entre ellas la generación para autoconsumo, el transporte independiente de energía y la cogeneración.

Estas figuras podrían ampliar las posibilidades para industrias y grandes consumidores interesados en producir parte de la electricidad que necesitan para sus propias operaciones.

Al mismo tiempo, la incorporación de fuentes hidráulicas y no convencionales abre la puerta a una mayor diversificación de la matriz de generación, aprovechando las condiciones energéticas del país para atraer nuevos proyectos.

La energía como plataforma para nuevas inversiones

Paraguay dispone de una posición singular en el panorama energético regional gracias a su importante capacidad hidroeléctrica. El desafío planteado ahora por el Gobierno pasa por transformar esa ventaja en una plataforma capaz de acompañar las futuras necesidades industriales y atraer inversiones.

La reforma propuesta apunta precisamente hacia ese objetivo: mantener un Estado con un papel central en el sistema eléctrico, pero incorporar capital privado bajo un regulador independiente y unas normas previamente definidas.

La creación del Ministerio de Minas y Energías permitiría, además, concentrar la planificación estratégica de un sector considerado fundamental para el desarrollo económico paraguayo.

Si el proyecto avanza en los términos planteados, Paraguay pasará de un modelo en el que la ANDE concentra buena parte de las funciones del sistema a otro con una separación más clara entre operación, regulación y generación privada.