Los países integrantes del grupo de las siete potencias industrializadas (G7) han alcanzado un acuerdo de emergencia para poner en el mercado global hasta 100 millones de barriles de petróleo y refinados provenientes de sus Reservas Estratégicas de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés).

De acuerdo con el comunicado oficial difundido por el presidente de Francia, Emmanuel Macron —quien ejerce la presidencia de turno del bloque—, la intervención se ejecutará bajo la coordinación técnica de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) durante un periodo continuo de cuatro meses, con el objetivo prioritario de frenar la espiral inflacionaria que afecta de forma crítica al mercado del diésel y los destilados medios.

La decisión concertada por los líderes del G7 (Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Japón y Canadá) estipula que una fracción significativa del volumen liberado estará compuesta por gasóleo y diésel de alta especificación, poniéndose a disposición de los mercados internacionales dentro de los primeros 20 días de ejecución.

La medida colectiva representa la respuesta multilateral a las crecientes tensiones del mercado refinador tras los choques geopolíticos en Oriente Medio y las sanciones energéticas globales, así como a las presiones diplomáticas ejercidas desde Washington para que las potencias europeas contribuyeran de forma activa a estabilizar la oferta antes del inicio de la temporada de mayor demanda invernal.

Claves operativas de la liberación coordinada y volumen de inyección

El plan de intervención del G7 y la AIE fija metas cuantitativas y plazos rigurosos para el volcado de reservas:

  • Inyección promedio diaria: La disposición de 100 millones de barriles en un horizonte de cuatro meses (120 días) representa una adición de oferta física equivalente a aproximadamente 833.000 barriles diarios en el mercado global de hidrocarburos.
  • Priorización del mercado de destilados: A diferencia de liberaciones históricas de la AIE enfocadas predominantemente en crudo pesado o liviano, el esquema diseñado por el G7 asigna prioridad a las reservas de combustibles refinados (diésel y calefacción), con especial foco en abastecer los tanques europeos y asiáticos golpeados por la escasez de refinación.
  • Participación de la AIE: La dirección ejecutiva de la AIE confirmó que la totalidad de los 31 países miembros del organismo multilateral coordinarán sus volúmenes de descarga para evitar distorsiones o cuellos de botella en las terminales portuarias.
  • Superación del conflicto transatlántico: El consenso de los países del G7 se logra apenas horas después de que la Comisión Europea rechazara de forma pública los ultimátums de Washington —que amenazaba con restringir los despachos de refinados desde la Costa del Golfo si sus aliados no liberaban inventarios—, optando finalmente por un acuerdo institucionalizado bajo el paraguas del G7.

Impacto en los marcadores de mercado y contexto geopolítico

La respuesta de los mercados energéticos refleja la magnitud de la intervención gubernamental:

  • Moderación temporal en las cotizaciones: Tras el anuncio formal de la AIE y la presidencia del G7, la cotización del crudo tipo Brent retrocedió hacia la franja de los $98 por barril, alejándose de los picos recientes superiores a los $104, mientras que los futuros del Ultra-Low Sulfur Diesel (ULSD) registraron caídas superiores al 4% en la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX).
  • Alivio para el sector logístico y de transporte: La inyección acelerada de diésel busca mitigar el incremento de los fletes de transporte terrestre de mercancías en Europa y Estados Unidos, conteniendo el traslado de costos a la canasta básica de alimentos.
  • Próxima reunión de la OPEP+: Analistas del sector observan de cerca la reacción de la alianza OPEP+, que tiene programada su reunión mensual en los próximos días para definir si mantendrá sus recortes voluntarios o si responderá incrementando su producción ante el despliegue masivo de las reservas estratégicas occidentales.

El acuerdo del G7 para volcar 100 millones de barriles de sus reservas estratégicas coordinados por la AIE constituye la mayor intervención en el mercado de refinados desde el inicio de la crisis energética global.

Al priorizar el despacho de diésel durante los primeros 20 días y sostener la inyección por cuatro meses, las principales potencias buscan distender los precios en el surtidor, cerrando filas tras días de fricción diplomática transatlántica sobre la seguridad del suministro de combustibles.

Fuentes