Los flujos de petróleo crudo desde Venezuela hacia el mercado de refinación de Estados Unidos han registrado un crecimiento exponencial durante los primeros nueve meses de 2026.

Según las cifras preliminares publicadas por la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), las exportaciones venezolanas hacia puertos estadounidenses promedian 451.000 barriles diarios (bpd) en el período acumulado hasta la semana finalizada el 18 de septiembre.

Este volumen representa un salto del 228% en comparación con los niveles registrados en el mismo lapso del ejercicio 2025, reflejando el impacto directo del restablecimiento de relaciones comerciales y de la flexibilización de licencias que autorizan el libre comercio de hidrocarburos bajo supervisión de Washington.

A pesar de una caída puntual del 25% en la semana que concluyó el 18 de septiembre —cuando las salidas se situaron en 583.000 bpd frente a los siete días previos—, la tendencia estructural a corto plazo se mantiene sólida.

El promedio móvil de cuatro semanas se ubicó en 641.000 bpd, registrando una aceleración del 561% en términos interanuales. Con estos números, el acumulado anual de despachos venezolanos hacia territorio estadounidense alcanza un estimado de 117 millones de barriles, cifra que supera en un 129% a la totalidad del volumen enviado durante todo el año 2025 y marca el mayor registro de suministro bilateral desde 2018, antes del establecimiento de las sanciones severas al sector.

Consolidación en el ranking de proveedores y ventaja sobre Oriente Medio

El incremento de la oferta venezolana ha reconfigurado el mapa de importaciones de la Costa del Golfo estadounidense:

  • Segundo lugar garantizado: Venezuela se ha afianzado como el segundo mayor proveedor externo de crudo para las corporaciones estadounidenses por 22 semanas consecutivas, situándose únicamente por detrás de Canadá.
  • Desplazamiento de Arabia Saudí: El Reino Saudí —tradicional ocupante de la segunda casilla— ha visto reducida su capacidad exportadora debido a los cierres y afectaciones logísticas provocadas por la crisis bélica en Oriente Medio y los ataques a su infraestructura costera.
  • Sinergia técnica de refinación: Las refinerías complejas de la Costa del Golfo de EE. UU. (US Gulf Coast) han absorbido prioritariamente el crudo pesado y pesadísimo venezolano (como el grado Merey 16), optimizando sus dietas de procesamiento frente al déficit global de refinados.

Marco regulatorio, licencias y control financiero de Washington

El repunte en los volúmenes de exportación opera bajo un esquema especial de fiscalización y gestión de caja:

  • Reanudación del intercambio comercial: El flujo continuo de embarques responde a la implementación de licencias de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), las cuales autorizan la comercialización de crudo a cambio de pagos en cuentas custodiadas y compensación de deudas.
  • Seguimiento de datos oficiales: Las estadísticas semanales de la EIA constituyen el único indicador oficial de acceso público para auditar el volumen real de crudo venezolano que ingresa a los terminales marítimos de EE. UU.
  • Horizonte de producción e ingresos: La meta de mantener promedios superiores a los 600.000 bpd en el cierre del tercer trimestre apunta a consolidar una fuente estable de abastecimiento energético para el mercado norteamericano de cara a la temporada invernal.

El volumen acumulado de 117 millones de barriles exportados a Estados Unidos ratifica la rápida reinserción del crudo venezolano en el circuito de refinación norteamericano. Al sostener un promedio de 451.000 bpd en 2026 y aprovechar el repliegue temporal de la oferta de Oriente Medio, Venezuela recupera su relevancia como proveedor estratégico para la Costa del Golfo, en un contexto de mercado marcado por licencias operativas de Washington y precios internacionales elevados.

Fuentes