Durante su intervención en la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGA) en Nueva York, el Presidente de Chile, José Antonio Kast, dirigió un duro mensaje a la comunidad internacional sobre las consecuencias económicas y sociales que generan los conflictos bélicos globales en países distantes a los frentes de combate.

El Jefe de Estado chileno enfatizó la alta vulnerabilidad de su país ante la volatilidad de las materias primas primarias, recordando que la nación sudamericana depende de manera estructural del suministro externo al importar prácticamente la totalidad del petróleo y los hidrocarburos que consume su matriz productiva y de transporte.

En su discurso ante los representantes diplomáticos de los países miembros, Kast criticó duramente la inacción y la parálisis institucional del organismo multilateral frente a las crisis en Oriente Medio y Europa del Este.

Según el mandatario, los choques geopolíticos no deben analizarse como "geopolítica abstracta", sino como dinámicas reales que distorsionan de forma inmediata la economía cotidiana de los ciudadanos, reflejándose en el incremento del precio del pan, el alza en la tarifa del transporte público y el encarecimiento de los insumos agrícolas para las cosechas.

Cadenas de transmisión macroeconómica y estancamiento del empleo

El discurso presidencial detalló los mecanismos mediante los cuales las guerras globales frenan el desarrollo de las naciones en crecimiento:

  • Persistencia inflacionaria y tasas altas: Las subidas del crudo Brent e intermedios mantienen una inflación que "no cede", forzando a los bancos centrales a sostener tasas de interés elevadas que encarecen el crédito doméstico.
  • Postergación de la inversión: La incertidumbre en los mercados internacionales frena los flujos de Capital Extranjero Directo (IED) y paraliza las decisiones de inversión en infraestructura y energía.
  • Deterioro del mercado laboral: El estancamiento económico derivado del encarecimiento de los insumos energéticos frena la creación de empleo formal, afectando el nivel de vida de la población.
  • Empobrecimiento global: Kast concluyó que las conflagraciones armadas no solo "desangran a quien combate", sino que empobrecen al resto del planeta, forzando un estancamiento en países que no provocaron los conflictos ni tienen la capacidad de detenerlos.

Llamado a la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU

La intervención de la delegación chilena incluyó una crítica directa a la arquitectura institucional de las Naciones Unidas:

  • Incapacidad operativa de la ONU: El Mandatario chileno afirmó tajantemente que la organización "no ha estado a la altura de los desafíos de nuestros tiempos" para prevenir la escalada de violencia en el mundo.
  • Exigencia de reestructuración: Chile abogó por una reforma profunda del Consejo de Seguridad que elimine parálisis por veto y una reducción sustancial de la burocracia interna para reasignar recursos hacia las zonas donde "hay vidas en juego".
  • Exhortación al cese de hostilidades: El Mandatario cerró su alocución exigiendo un alto al fuego en los principales focos de combate globales, reiterando que la economía internacional no puede resistir un periodo prolongado de precios de combustibles por encima de los niveles históricos.

La intervención del presidente José Antonio Kast en la ONU refleja la alta sensibilidad de la economía chilena frente a las crisis energéticas globales. Al importar casi el 100% del petróleo que consume, Chile sufre de forma directa el impacto de las guerras en la inflación y las tasas de interés.

Su reclamo por una reforma al Consejo de Seguridad y el cese de los conflictos busca proteger a las economías emergentes de un ciclo prolongado de estanflación importada.

Fuentes: