La mayor petrolera del mundo y pilar energético del Reino de Arabia Saudí, Saudi Aramco, ha comenzado a notificar a diversos operadores y refinerías en Europa que suspenderá las entregas de petróleo crudo pautadas para el próximo mes.

La decisión, confirmada por fuentes del sector a Bloomberg y difundida por Europa Press, responde de forma directa a la parálisis total de operaciones en el oleoducto saudí Este-Oeste (Petroline), infraestructura estratégica que fue objetivo de un ataque con drones perpetrado desde territorio iraquí el pasado sábado y que permanece fuera de servicio sin una fecha definitiva de reapertura.

La interrupción de esta arteria logística asesta un duro golpe a los compradores europeos en un momento crítico para la oferta global de combustibles.

Desde el estallido de la guerra entre Estados Unidos e Irán y el subsecuente bloqueo del Estrecho de Ormuz, la importancia del oleoducto Este-Oeste se había multiplicado al convertirse en la principal vía de evacuación para desviar unos 5 millones de barriles diarios de crudo desde los yacimientos de la provincia Oriental hasta las terminales de exportación en Yanbu, en la costa del mar Rojo, evitando así las arriesgadas rutas del Golfo Pérsico.

Cronograma de reactivación técnica y respuesta del mercado

La dirección de la petrolera estatal trabaja a contra reloj para restaurar la capacidad de bombeo mientras los mercados financieros reaccionan con cautela:

  • Plazos para la reapertura parcial: Saudi Aramco evalúa reactivar de forma parcial el flujo del oleoducto durante los próximos días, estimando un periodo de hasta seis semanas para que la infraestructura recupere su pleno rendimiento operativo.
  • Comportamiento de la cotización del Brent: Pese a la gravedad del recorte de suministro a Europa, la cotización del crudo referente Brent mostró una reacción acotada, cotizando en el entorno de los $104 por barril con un leve retroceso del 0,4%, aunque manteniéndose en niveles de alta presión inflacionaria respecto a la etapa previa al conflicto bélico.
  • Cancelación de contratos a plazo: La suspensión afectará directamente a los clientes europeos que operan mediante contratos de suministro a término (term contracts), obligándolos a buscar cargamentos de reemplazo en el mercado al contado (spot).

Saturación de rutas alternativas e impacto en las refinerías europeas

El cierre temporal del Petrolínea deja al descubierto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro que abastecen al continente europeo:

  • Pérdida de la ruta de circunvalación a Ormuz: El desvío de 5 millones de barriles diarios hacia el mar Rojo constituía la principal válvula de escape del mercado global para mantener el flujo de exportación saudí sin cruzar el Estrecho de Ormuz.
  • Presión sobre las dietas de refinación en Europa: La falta del crudo pesado y mediano de Arabia Saudí forzará a las plantas de refinamiento europeas a competir por cargamentos disponibles en el Atlántico y en la Costa del Golfo de Estados Unidos.
  • Profundización del déficit de refinados: La pérdida de volúmenes saudíes agrava el desabastecimiento generalizado de derivados intermedios como el diésel, extendiendo la tensión sobre las tarifas de transporte y los costos de fletes marítimos.

La parálisis del oleoducto Este-Oeste y la consecuente suspensión de entregas de Saudi Aramco a Europa evidencian la fragilidad de las rutas alternativas para evadir el bloqueo de Ormuz.

Con el barril de Brent afianzado sobre los $104 y un plazo de hasta seis semanas para restablecer el pleno funcionamiento del ducto, las refinerías europeas deberán lidiar con un mercado físico aún más estrecho, elevando el riesgo de paradas operativas y encareciendo los costos finales de la energía.

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