La refinación de petróleo en Bolivia recibirá un nuevo impulso a partir de la importación de crudo para su procesamiento en las plantas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). El plan prevé generar un ahorro estimado en 49 millones de dólares anuales y disminuir la dependencia del mercado externo para abastecer la demanda interna de gasolina y diésel.

La iniciativa responde a la estrategia formulada ante la escasez de carburantes y la caída en la producción local de hidrocarburos. Actualmente, Bolivia importa cerca del 86% del diésel y el 56% de la crudo comercializada en el territorio nacional, una brecha que se incrementó a medida que descendió la disponibilidad de materia prima local.

Estrategia operativa e infraestructura disponible

El proyecto iniciará con la llegada de un primer lote de un millón de barriles de crudo importado, destinado a las refinerías Gualberto Villarroel (Cochabamba) y Guillermo Elder Bell (Santa Cruz). Durante la fase inicial se incrementará la carga entre 5.000 y 7.000 barriles diarios, hasta alcanzar progresivamente la meta de 10.000 barriles diarios adicionales.

Ambas plantas suman una capacidad instalada de diseño de 63.750 barriles diarios y una capacidad máxima operativa de 56.500 barriles. Sin embargo, entre enero y julio de 2026 registraron un procesamiento promedio de 24.067 barriles diarios (37,8% de su capacidad de diseño), repartidos en 14.503 barriles en la planta Gualberto Villarroel y 9.564 barriles en la Guillermo Elder Bell. El nivel reportado refleja un descenso respecto a los 40.332 barriles diarios procesados en 2021 y a los 57.903 barriles diarios alcanzados en 2015.

Objetivos de producción y marco normativo

De acuerdo con las proyecciones del Ministerio de Hidrocarburos y Energías, el procesamiento adicional permitirá modificar la cobertura del consumo nacional durante el primer año:

CombustibleCobertura actualMeta en un año
Gasolina27%40%
Diésel5%8%
Jet fuel81%100%

El esquema operativo se sustenta en el Decreto Supremo 5701, aprobado el 7 de septiembre. La norma autoriza la importación de crudo y faculta la venta directa de los derivados obtenidos a distribuidores mayoristas, estaciones de servicio y grandes consumidores a precios de mercado, sin contar con la subvención estatal aplicada a los combustibles tradicionales. Asimismo, la normativa establece una alícuota de 0,00 bolivianos por litro en el Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD) hasta el 31 de diciembre de 2030.

Una segunda fase proyectada contempla elevar las importaciones de petróleo hasta los 20.000 barriles diarios, lo que permitiría alcanzar una cobertura nacional del 51% en gasolina y del 16% en diésel.