El sector del gas natural en Colombia atraviesa su coyuntura más crítica en décadas. La pérdida paulatina de la autosuficiencia energética ha transformado una industria históricamente autosostenible en un mercado crecientemente dependiente del suministro externo.
Entre 2021 y 2025, las reservas probadas (1P) del país se redujeron un 45,7%, cayendo de 3.164 Gpc a 1.717 Gpc. Esta acelerada declinación situó la relación reservas/producción en apenas 5,9 años, forzando al sistema a incrementar las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) para respaldar la demanda térmica y residencial mientras se viabilizan los desarrollos offshore.
Esta coyuntura plantea un reto directo a la estabilidad macroeconómica del país, elevando la presión sobre la balanza comercial y exigiendo ajustes de gran calado en la política energética nacional.
Contracción de la oferta local e incremento de importaciones
La contracción de la producción continental de gas ha alterado de forma estructural el balance de suministro nacional. La producción fiscalizada cayó un 31,3% entre 2021 y 2025, pasando de 668 Gpc a 459 Gpc acumulados anuales.
Esta reducción no obedeció a una menor demanda de los consumidores, sino al agotamiento maduro de los campos históricos en tierra y a la severa disminución en la actividad exploratoria, donde la perforación de pozos exploratorios cayó un 51,4% al pasar de 68 pozos en 2022 a solo 33 en 2025.
Además, la adquisición de sísmica 2D registró un desplome del 74% en 2025, alcanzando apenas 740 km frente a los 2.811 km reportados en 2024, lo que limita la reposición futura de reservas continentales.
Para compensar este déficit en el balance volumétrico y evitar racionamientos en el sistema eléctrico nacional, la terminal de regasificación SPEC LNG en Cartagena incrementó sus entregas de 5 Mpcd en 2021 a 174 Mpcd en 2025.
Con este volumen, el gas importado pasó a representar el 15,5% del suministro total entregado a la red nacional. Casanare continuó liderando la producción local con el 64,2% del total nacional (295 Gpc en 2025), impulsado principalmente por el campo Pauto, que aportó 131 Gpc (28,5% del total nacional).
- Reservas probadas (1P): 1.717 Gpc en 2025 frente a 3.164 Gpc en 2021 (caída del 45,7%).
- Producción fiscalizada: 459 Gpc acumulados en 2025 frente a 668 Gpc en 2021.
- Importaciones (SPEC LNG): 174 Mpcd en 2025 (15,5% del suministro nacional).
- Cobertura y demanda: 12,27 millones de usuarios conectados (36 millones de habitantes), con un 59,4% de la base de usuarios concentrada en los estratos socioeconómicos 1 y 2.
Indicadores económicos y peso del sector extractivo
El deterioro del balance de gas se enmarca en un contexto macroeconómico caracterizado por la pérdida de peso relativo de la minería e hidrocarburos dentro del PIB real y en la canasta exportadora de Colombia.
| Indicador Económico | 2021 | 2022 | 2023 | 2024 | 2025 |
Crecimiento PIB Real (%) | 10,8% | 7,3% | 0,6% | 1,7% | 2,6% |
Inflación Anual (IPC) | 5,6% | 13,1% | 9,3% | 5,2% | 5,1% |
Tasa Representativa del Mercado (TRM Cierre) | $3.981 | $4.810 | $3.822 | $4.409 | $3.757 |
Participación Minas y Energía en el PIB (%) | 8,8% | 10,8% | 9,7% | 8,7% | 7,5% |
Extracción de Crudo y Gas en el PIB (%) | 3,2% | 4,0% | 3,1% | 2,7% | 2,1% |
Exportaciones de Crudo y Derivados (% del Total) | 33,0% | 32,0% | 30,0% | 25,0% | 24,9% |
Recursos contingentes y el cuello de botella temporal
Los recursos contingentes (3C) en Colombia experimentaron un fuerte crecimiento hasta alcanzar los 10.540 Gpc en 2025, concentrando las provincias mar adentro (offshore) del Caribe el 74,5% de estos volúmenes (7.855 Gpc). El principal activo prospectivo del país es el descubrimiento Sirius (bloque GUA OFF-0), con un volumen estimado de 6 Tpc de gas original en sitio.
Sin embargo, el 55% de los recursos contingentes totales enfrenta severos entrampamientos regulatorios, licencias ambientales complejas y procesos prolongados de consulta previa con comunidades étnicas. Debido a que la entrada operativa del gas mar adentro de Sirius no se proyecta antes de 2030 (con un aporte estimado de 470 Mpcd), Colombia enfrenta una brecha de vulnerabilidad operativa entre 2026 y 2029 en la que la producción continental continuará su tasa de declinación natural, forzando la ampliación de la capacidad de regasificación en ambas costas.
Por otro lado, la indefinición regulatoria sobre los Yacimientos No Convencionales (YNC) —con un potencial de 167 Tpc en recursos prospectivos— mantiene bloqueada una alternativa de producción continental rápida a través de los Proyectos Piloto de Investigación Integral (PPII).
Requerimientos de capital e infraestructura estratégica
Garantizar la continuidad del suministro requerirá la movilización de capital intensivo en infraestructura de transporte, regasificación y desarrollo de pozos mar adentro. Estimaciones del sector indican que una reactivación integral entre 2027 y 2030 requerirá $23.405 millones:
- Exploración y Producción (E&P): $20.300 millones dirigidos a la delimitación y desarrollo de campos continentales y la infraestructura submarina de recolección offshore.
- Infraestructura de Transporte e Importación: $2.305 millones asignados a los 12 proyectos prioritarios definidos por la UPME en el Plan de Abastecimiento de Gas Natural (PAGN), incluyendo la construcción de la planta de regasificación del Pacífico en Buenaventura (400 Mpcd) y la planta de La Guajira (250 Mpcd). Asimismo, se requiere evaluar el cambio de esquema tarifario hacia un modelo de Entrada/Salida o Estampilla para optimizar el transporte.
- Distribución: $800 millones para el financiamiento y conexión de 1,1 millones de viviendas anilladas que aún no cuentan con servicio domiciliario activo.
En el frente financiero, el segmento comercializador enfrenta presiones de caja por los retrasos en el giro de subsidios para estratos 1 y 2, que acumulan un saldo adeudado por el Gobierno superior a $1 billón de pesos al cierre de 2025, dentro de un déficit acumulado entre 2021 y 2025 que alcanzó los $8,2 billones de pesos.
La seguridad del abastecimiento de gas en Colombia hacia 2030 no dependerá de la cantidad de moléculas almacenadas en el subsuelo del Caribe, sino de la capacidad del Estado y las operadoras para destrabar las licencias ambientales, concluir las consultas previas y construir la infraestructura de transporte requerida.
Si el proyecto Sirius u otras estructuras mar adentro sufren retrasos en su entrada comercial, Colombia deberá asumir una dependencia estructural del GNL importado, trasladando precios internacionales a las tarifas de los usuarios finales e incrementando el costo fiscal de los subsidios en un entorno macroeconómico ajustado.
Fuentes