La producción de petróleo en América Latina y el Caribe alcanzó los 318 millones de barriles en abril de 2026, lo que representa un incremento del 10% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos publicados por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde). La dinámica de extracción en la región estuvo encabezada por Brasil, México y Venezuela, naciones que concentraron de manera conjunta el 70% de la oferta total de crudo en dicho intervalo.
Comercio exterior y balance de reservas probadas
El informe técnico de Olacde detalla que el 79% del valor de las exportaciones de hidrocarburos de la región tuvo como destino mercados internacionales fuera de América Latina, mientras que el 21% restante se comercializó entre países miembros. En materia de importaciones, el 54% del valor del petróleo adquirido por la región provino de intercambios intrarregionales.
A pesar del aumento en los volúmenes de extracción —proyectados en unos 4.000 millones de barriles para el cierre de 2026—, las reservas probadas de la región muestran una tendencia descendente. Olacde estima que el inventario verificado caerá a 334.000 millones de barriles en 2026, frente al pico de 340.000 millones registrado en 2024. Esta combinación de mayor ritmo extractivo y menores hallazgos sitúa la vida útil de las reservas en 87 años, el nivel más bajo registrado en la última década.
Rendimiento de la producción gasífera y volatilidad en los precios
La producción de gas natural en América Latina y el Caribe registró una expansión interanual del 8,5%, alcanzando los 21.700 millones de metros cúbicos. A diferencia del crudo, más del 70% de la oferta gasífera se consume dentro del mercado interno regional. El 80% del volumen total de gas se concentró en cinco productores: Argentina (22%), Trinidad y Tobago (22%), Brasil (14%), Bolivia (12%) y México (10%). Para cubrir la demanda restante, la región debió importar el 65% de sus compras de gas desde proveedores extrarregionales.
En los mercados internacionales de materias primas, las cotizaciones del crudo mantuvieron una tendencia al alza impulsada por las fricciones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán y las restricciones de tránsito operativo en el estrecho de Ormuz. El marcador estadounidense West Texas Intermediate (WTI) cerró con un avance del 0,2% para situarse en 91,48 dólares el barril con entregas programadas para octubre, acumulando un incremento semanal del 9,7%. Por su parte, el crudo Brent del mar del Norte finalizó en 96,28 dólares por barril para los contratos de noviembre.