El flujo de petróleo procedente del golfo Pérsico se ha recuperado hasta aproximadamente 15 millones de barriles diarios gracias a la combinación de embarques por el estrecho de Ormuz y rutas alternativas, según informó el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright.
El funcionario aseguró que el promedio de siete días del petróleo transportado a través de Ormuz aumentó hasta casi 9 millones de barriles diarios. Otros 5 a 7 millones estarían saliendo de la región mediante oleoductos y terminales de exportación recientemente ampliados o modernizados.
“Gracias a los esfuerzos coordinados del ejército estadounidense y nuestros aliados del Golfo, el promedio de siete días del petróleo que sale por el estrecho de Ormuz alcanza actualmente casi 9 millones de barriles diarios”, afirmó Wright.
El secretario añadió que durante una sola jornada salieron de la región más de 20 millones de barriles, un volumen que, según sus cálculos, superó el promedio anterior al conflicto.
El dato representa una señal favorable para un mercado afectado por las interrupciones en una de sus rutas marítimas más importantes. Sin embargo, la recuperación de un día no significa necesariamente que las exportaciones hayan regresado de manera estable a sus niveles habituales.
Hormuz sigue operando por debajo de sus niveles históricos
Antes de las actuales interrupciones, por el estrecho de Ormuz circulaban cerca de 20 millones de barriles diarios de petróleo crudo, condensados y productos derivados.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos calculó que el volumen transportado por el paso marítimo promedió 20 millones de barriles diarios en 2024, equivalente a aproximadamente el 20% del consumo mundial de líquidos del petróleo y a más de una cuarta parte del comercio marítimo global.
En comparación, los casi 9 millones de barriles diarios mencionados por Wright representan una recuperación importante frente a los momentos de mayor interrupción, pero todavía equivalen a menos de la mitad del flujo histórico del estrecho.
La cifra de aproximadamente 15 millones de barriles diarios corresponde al conjunto de las salidas de la región: combina el petróleo transportado por Hormuz con los cargamentos enviados mediante oleoductos y terminales situados fuera del golfo.
Esta distinción es importante. El flujo total regional puede acercarse a niveles anteriores incluso cuando el tránsito por el estrecho continúa severamente restringido.
Los oleoductos alternativos ganan protagonismo
La reducción del tránsito marítimo ha obligado a los principales productores del Golfo a utilizar con mayor intensidad la infraestructura que permite evitar Hormuz.
Arabia Saudita dispone del oleoducto East-West, que transporta crudo desde sus instalaciones próximas al golfo Pérsico hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Su capacidad nominal histórica es de unos 5 millones de barriles diarios, aunque modificaciones realizadas por Saudi Aramco permitieron elevar temporalmente esa capacidad hasta aproximadamente 7 millones.
Emiratos Árabes Unidos opera otro sistema que conecta sus campos terrestres con la terminal de Fujairah, situada en el golfo de Omán. El oleoducto puede transportar alrededor de 1,8 millones de barriles diarios sin atravesar el estrecho.
Irán también construyó el oleoducto Goreh-Jask para exportar petróleo desde la costa del golfo de Omán, aunque su capacidad efectiva y nivel de utilización han sido históricamente mucho menores.
Antes del conflicto, parte de esta infraestructura ya estaba en funcionamiento. Por esa razón, no toda su capacidad nominal estaba disponible para reemplazar volúmenes interrumpidos en Hormuz.
En junio de 2025, la EIA calculaba que Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos disponían conjuntamente de aproximadamente 2,6 millones de barriles diarios de capacidad adicional no utilizada para desviar crudo en caso de una interrupción.
La afirmación de Wright de que actualmente salen entre 5 y 7 millones de barriles por rutas alternativas sugiere que los productores no solo están utilizando la capacidad que permanecía ociosa, sino también una parte considerable de los volúmenes que ya circulaban por esos sistemas y de posibles ampliaciones realizadas desde entonces.
Un día excepcional no define una tendencia
El envío de más de 20 millones de barriles durante una sola jornada puede responder a varios factores.
Las fuerzas estadounidenses y sus aliados pueden haber organizado una ventana temporal de tránsito para permitir el paso simultáneo de varios buques. También es posible que parte del volumen correspondiera a cargamentos retrasados que permanecían almacenados en terminales o a bordo de petroleros a la espera de condiciones de seguridad adecuadas.
En ese escenario, el dato representaría la liberación parcial de un inventario acumulado y no una capacidad diaria que pueda mantenerse indefinidamente.
Para confirmar una normalización sería necesario observar promedios sostenidos durante varias semanas, una reducción de los tiempos de espera, menores costos de seguros marítimos y una recuperación estable de las cargas en las terminales de exportación.
El indicador más relevante proporcionado por Wright es, por tanto, el promedio semanal de aproximadamente 15 millones de barriles diarios, no el máximo puntual de 20 millones.
Medir los flujos se ha vuelto más difícil
Las cifras difundidas por el secretario de Energía deben tratarse como estimaciones oficiales estadounidenses.
Wright afirmó que el Departamento de Energía trabaja con las fuerzas militares y dispone de información más completa que algunas plataformas privadas de seguimiento marítimo. Según el funcionario, numerosos petroleros cruzan la zona sin transmitir públicamente su ubicación.
Los buques mercantes utilizan normalmente el Sistema de Identificación Automática, conocido como AIS, para informar su posición y trayectoria. Durante el conflicto, un número creciente de petroleros habría apagado sus transmisores para reducir su exposición o evitar ser detectado.
Esta práctica crea diferencias entre los cálculos gubernamentales, los datos de empresas especializadas y la actividad visible en los sistemas públicos de seguimiento.
Por el momento, no existe una serie detallada publicada por el Departamento de Energía que permita comprobar independientemente la metodología utilizada para calcular los 9 millones de barriles que pasarían por el estrecho o los 15 millones correspondientes al total regional.
El mercado recibe alivio, pero no seguridad
La recuperación parcial de los flujos puede reducir el riesgo inmediato de escasez y moderar la presión sobre los precios internacionales.
El Brent cotizaba cerca de los 90 dólares por barril cuando Wright difundió sus declaraciones, reflejando que el mercado todavía incorpora una prima considerable por el riesgo de nuevas interrupciones.
La Agencia Internacional de la Energía advirtió en agosto que los inventarios mundiales estaban disminuyendo rápidamente y que la reapertura efectiva de Hormuz resultaba cada vez más urgente. Aunque otros productores pueden compensar una parte de las pérdidas, es difícil reemplazar durante un periodo prolongado los volúmenes procedentes del golfo Pérsico.
Además del petróleo, por el estrecho transita alrededor de una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado, principalmente desde Qatar. Los oleoductos utilizados para desviar crudo no ofrecen una alternativa equivalente para esos cargamentos de GNL.
La seguridad del paso marítimo continúa siendo, por ello, decisiva tanto para el mercado petrolero como para el gasífero.
Una recuperación todavía dependiente de protección militar
Wright atribuyó el aumento de las exportaciones a la coordinación entre las fuerzas estadounidenses y los aliados regionales.
Esa participación puede estabilizar temporalmente el tránsito, pero también muestra que los flujos actuales dependen de un dispositivo militar y logístico extraordinario. Una nueva escalada, ataques contra buques o daños a la infraestructura terrestre podrían revertir rápidamente la recuperación.
El aumento de la capacidad alternativa ofrece a los productores mayor flexibilidad y reduce parcialmente la dependencia de Hormuz. No elimina, sin embargo, la vulnerabilidad estructural del mercado.
Las cifras de Wright muestran que el golfo Pérsico puede movilizar nuevamente grandes volúmenes de petróleo incluso bajo condiciones de conflicto. También confirman que el estrecho continúa operando muy por debajo de su flujo histórico y que los oleoductos alternativos todavía no pueden reemplazarlo por completo.
El mercado ha recibido una señal de alivio. La normalización solo podrá declararse cuando los volúmenes se mantengan sin depender de jornadas excepcionales, rutas encubiertas o protección militar intensiva.