Naturgy y la empresa tecnológica española Greene desarrollan en Elche, Alicante, una planta piloto destinada a transformar residuos industriales y urbanos no reciclables en gas renovable susceptible de ser utilizado en movilidad o inyectado en la red gasista.

La iniciativa, denominada Waste to Biomethane —W2BM—, busca abrir una vía complementaria al biometano convencional. En lugar de emplear únicamente residuos orgánicos húmedos sometidos a digestión anaerobia, el sistema puede procesar materiales secos con contenido de carbono cuyo destino habitual sería un vertedero o una planta de incineración.

El proyecto combina dos procesos: primero convierte los residuos en gas de síntesis mediante gasificación y posteriormente utiliza microorganismos para transformar ese gas en metano. El resultado previsto es un biogás natural sintético con una concentración de metano superior al 95%, condición necesaria para estudiar su incorporación a las infraestructuras gasistas existentes.

Sin embargo, se trata todavía de una tecnología en fase piloto. La construcción de una planta industrial dependerá de que las pruebas demuestren que el proceso funciona de manera estable, segura y económicamente competitiva.

Quiénes son Naturgy y Greene

Naturgy es uno de los principales grupos energéticos de España. Opera en generación y comercialización de electricidad y gas, además de controlar Nedgia, la mayor distribuidora de gas natural del país por número de puntos de suministro.

La compañía considera el biometano una de sus principales vías para reducir las emisiones asociadas al consumo de gas, especialmente en actividades industriales que no pueden electrificarse fácilmente. A través de Nedgia, también participa en la conexión de plantas de gas renovable a la red de distribución.

Greene Enterprise, por su parte, es una compañía tecnológica fundada en 2011 y con sede en Elche. Está especializada en procesos de pirólisis, gasificación y valorización de residuos industriales, urbanos, biomasa y lodos. Sus sistemas buscan recuperar materias primas y combustibles a partir de materiales que ya han agotado las opciones convencionales de reutilización o reciclaje.

Ambas empresas constituyeron una sociedad conjunta para desarrollar W2BM y evaluar su posible comercialización.

Cómo funciona la tecnología

La primera etapa es la preparación de los residuos. Los materiales deben seleccionarse, acondicionarse y someterse a controles que permitan mantener una composición compatible con el proceso.

Posteriormente, los residuos atraviesan un tratamiento térmico con una cantidad limitada de oxígeno. Este proceso de gasificación descompone el material y produce un gas de síntesis, conocido como syngas, compuesto principalmente por hidrógeno, monóxido de carbono y dióxido de carbono.

El gas debe limpiarse para retirar partículas, alquitranes y otros contaminantes que podrían afectar la siguiente etapa. Una vez acondicionado, pasa al proceso de metanación biológica.

En esa fase, determinados microorganismos convierten el hidrógeno y los compuestos de carbono en metano. Naturgy y Greene pretenden obtener un producto final con una pureza superior al 95%, comparable en composición al gas natural convencional.

El proceso puede resumirse así:

  1. Selección y preparación de residuos no reciclables.
  2. Conversión térmica mediante gasificación.
  3. Limpieza y acondicionamiento del gas de síntesis.
  4. Fermentación o metanación biológica.
  5. Purificación del gas resultante.
  6. Uso en movilidad o posible inyección en la red.

Esta ruta es diferente de la digestión anaerobia utilizada habitualmente para producir biogás a partir de estiércol, restos alimentarios, lodos o residuos agrícolas húmedos.

Una planta piloto de pequeña capacidad

La unidad piloto de W2BM fue diseñada para procesar aproximadamente 10 kilogramos de residuos por hora y producir hasta 2,4 kilogramos de metano por hora, con una pureza superior al 95%.

Estas cifras corresponden a una instalación experimental, no a una planta comercial. Su función es recopilar datos sobre el rendimiento del proceso, la calidad del gas, el consumo energético, la respuesta ante diferentes tipos de residuos y los costos de operación.

Greene también anunció una inversión superior a tres millones de euros para renovar sus instalaciones piloto en Elche. La nueva plataforma, denominada Superplant, incorpora procesos de pirólisis, gasificación y craqueo y puede utilizarse para investigar diferentes productos circulares, entre ellos gases renovables, combustibles, aceites y materias primas industriales.

La flexibilidad es importante porque los residuos no tienen una composición uniforme. El contenido de humedad, cenizas, plásticos, biomasa y otros materiales puede modificar el comportamiento de la gasificación y la calidad del gas obtenido.

El objetivo industrial todavía está condicionado al piloto

Si la tecnología supera la etapa de demostración, Naturgy y Greene contemplan una planta industrial con capacidad para procesar unas 45.000 toneladas de residuos al año y producir aproximadamente 6.200 toneladas anuales de gas natural biosintético.

Ese volumen equivaldría a cerca de 85 gigavatios hora anuales, dependiendo del poder calorífico del producto final. No obstante, la cifra representa una capacidad proyectada y no producción ya contratada o en operación.

Tampoco debe interpretarse el horizonte de 2027 como una fecha firme de puesta en marcha. La documentación pública original de Naturgy describe la instalación industrial como una fase posterior condicionada al éxito del piloto, pero no establece oficialmente una fecha definitiva para su construcción o entrada en servicio.

Antes de avanzar serán necesarios resultados técnicos satisfactorios, permisos ambientales, una ubicación industrial, financiación y una evaluación del costo del gas frente al biometano convencional y al gas fósil.

Las ventajas frente al biometano convencional

La principal ventaja potencial de W2BM es el tipo de materia prima que puede procesar. La digestión anaerobia funciona especialmente bien con residuos biodegradables húmedos, pero no es adecuada para todas las fracciones industriales o urbanas.

La gasificación permite aprovechar residuos secos con contenido de carbono que ya no pueden reciclarse mecánicamente. Además, el proceso no genera el digestato característico de las plantas convencionales de biogás, cuya gestión puede representar un costo adicional.

Si el sistema alcanza escala comercial, podría aportar varios beneficios:

  • Reducir el volumen de residuos enviados a vertederos.
  • Evitar parcialmente la incineración convencional.
  • Producir gas dentro de España.
  • Aprovechar la infraestructura gasista existente.
  • Sustituir una parte del gas natural fósil.
  • Suministrar energía a industrias difíciles de electrificar.

Sin embargo, esos beneficios deben demostrarse mediante un análisis completo del ciclo de vida. El balance ambiental dependerá del origen de los residuos, del consumo energético de la planta, de las emisiones del proceso y de las fugas de metano.

No todo residuo debe convertirse en combustible

La valorización energética ocupa una posición inferior al reciclaje dentro de la jerarquía europea de residuos. Por ello, W2BM debería concentrarse en materiales que realmente no puedan reutilizarse o reciclarse de manera técnica y económicamente razonable.

También será necesario evitar que la existencia de plantas de gasificación genere una demanda permanente de residuos combustibles y reduzca los incentivos para mejorar el reciclaje.

La denominación “gas renovable” requiere igualmente precisión. Cuando el material procesado es biomasa o residuo de origen biogénico, el metano obtenido puede considerarse renovable. Cuando la materia prima contiene componentes fósiles, como ciertos plásticos, el producto puede tener carácter circular o bajo en carbono, pero no necesariamente ser completamente renovable.

Una alternativa para el sistema gasista español

El interés de Naturgy en W2BM se inscribe en una estrategia más amplia para prolongar la utilidad de la infraestructura gasista mediante moléculas con menor huella de carbono.

España dispone de una red extensa, capacidad de almacenamiento y plantas de gas natural licuado. El desarrollo del biometano permitiría aprovechar parte de esos activos mientras se reduce la dependencia del gas importado.

El desafío es pasar de proyectos piloto a plantas capaces de producir de manera continua y a un costo aceptable. En W2BM, la innovación no reside solamente en generar metano, sino en hacerlo a partir de residuos secos y difíciles de gestionar sin trasladar el impacto ambiental de un problema a otro.

El proyecto de Elche deberá probar precisamente eso: que la combinación de gasificación y metanación biológica puede funcionar fuera del laboratorio y convertirse en una solución industrial replicable.

Fuentes: Naturgy: presentación y características técnicas de W2BMGreene: renovación de la planta piloto de ElcheNaturgy: proyectos de innovación en gases renovables.