Las estrategias de los gigantes petroleros estadounidenses en torno a la apertura de la industria energética en Venezuela avanzan a velocidades divergentes. Durante la presentación de los resultados financieros del tercer trimestre de ExxonMobil, su CEO, Darren Woods, reiteró la necesidad de actuar con "cautela" frente al clima de entusiasmo del mercado, advirtiendo que aún queda camino por recorrer en materia de reformas legales y fiscales para asegurar proyectos viables y sostenibles.
Aunque admitió que la corporación "tendrá un papel" en el país a largo plazo, Woods enfatizó que la compañía no tiene prisa y recordó el historial de expropiaciones sufridas en 2007.
Sus declaraciones matizan los informes sobre un presunto memorando de entendimiento con la estatal PDVSA y se distancian de la postura adoptada por la Casa Blanca tras el cambio de escenario político.
En la acera opuesta, Chevron acelera su despliegue operativo en el país. El CEO de la firma, Mike Wirth, ratificó un plan de inversión de $7.000 millones de dólares orientado a duplicar su producción en territorio venezolano, pasando de 300.000 a 600.000 barriles diarios para el año 2031.
Wirth destacó que, al no haber abandonado sus activos en el país, Chevron cuenta con una ventaja competitiva decisiva en términos de infraestructura y conocimiento geológico.
Además, la compañía opera bajo un nuevo esquema contractual que le otorga el control directo sobre el flujo comercial del crudo extraído, el pago de regalías y los tributos, contando con cláusulas de estabilidad política y arbitraje internacional.
Dinámica del mercado, capitales privados y mapa de competidores
El contraste entre ExxonMobil y Chevron se desarrolla en un contexto de rápida reorganización de la oferta hidrocarburífera nacional:
- Evolución del bombeo nacional: La producción petrolera de Venezuela escaló desde niveles inferiores al millón de barriles diarios hasta superar los 1,2 millones de bpd en octubre, impulsada en un 20% por los campos activos de Chevron (que pasaron de 250.000 a 300.000 bpd en lo que va de año).
- Ingreso de productores independientes y NABEP: La cautela de Exxon no ha frenado el avance de otros actores privados de peso. Continental Resources (propiedad de Harold Hamm) suscribió un acuerdo con PDVSA para operar en la Faja del Orinoco, mientras que North American Blue Energy Partners (NABEP) consolida el acuerdo estratégico respaldado por Washington para comercializar reservas probadas en 17 campos.
- Inversiones en la cuenca gasífera: En el segmento de gas no asociado costa afuera, multinacionales europeas como Shell y BP mantienen sus planes para desarrollar campos gasíferos marinos en la frontera marítima con Trinidad y Tobago.
La disparidad de criterios entre ExxonMobil y Chevron refleja las dos miradas del sector sobre el riesgo en Venezuela. Mientras Exxon demanda un marco normativo consolidado antes de comprometer capital, Chevron aprovecha su presencia operativa en el terreno y sus nuevos términos contractuales para liderar la aceleración de la producción hacia la meta regional de los 1,2 millones de barriles diarios.
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