La industria de los hidrocarburos en Colombia se encuentra ante una encrucijada crítica entre la pérdida de autosuficiencia y la oportunidad de apalancar sus finanzas públicas.

En entrevista con La República, el presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), Frank Pearl, reveló que las reservas nacionales tanto de petróleo como de gas natural se sitúan en apenas seis años de horizonte de consumo, con producciones en mínimos históricos que obligaron a importar en octubre el 41% del gas a precios internacionales (escalando de $7 a tarifas de entre $18 y $22 por millón de BTU).

Frente a la caída del 54% en la actividad exploratoria acumulada en los últimos cuatro años, el dirigente gremial proyectó que si el sector logra reactivarse, aportaría a la Nación $695 billones adicionales en ingresos fiscales hasta el año 2050, equivalentes a $20 billones anuales capaces de financiar la resolución del 47% de la pobreza en el país.

Para viabilizar este salto en los ingresos estatales, la ACP situó a la técnica del fracturamiento hidráulico (fracking) como la palanca tecnológica indispensable.

Bajo los estimados más conservadores presentados por Pearl, el desarrollo de yacimientos no convencionales permitiría multiplicar por 12 las reservas de gas natural y por 2,5 veces las de petróleo.

No obstante, el representante gremial enfatizó que la atracción de capitales requerirá reformas fiscales urgentes —incluyendo la eliminación de la sobretasa al sector, la reducción gradual del impuesto de renta y tarifas preferenciales para nuevas inversiones— junto a una agilización de los trámites de licenciamiento ambiental y un ordenamiento efectivo en las consultas previas para liberar a las comunidades de mafias territoriales.

Bloqueos territoriales, costos fiscales y apoyo de Campetrol

La conflictividad social en los campos productores y la carga impositiva limitan el margen operativo de las empresas en las regiones:

  • Pérdida de regalías por conflictividad: Pearl denunció que durante el año pasado se registraron más de 1.300 bloqueos a operaciones petroleras. Solamente en el primer semestre de 2026, la parálisis por bloqueos y barriles diferidos generó a las regiones y departamentos una pérdida directa de $365.000 millones de pesos en regalías.
  • Impacto del barril Brent en la economía: Si bien la cotización del crudo Brent por encima de los US$110 el barril genera ingresos fiscales de corto plazo por sobretasa, el gremio advirtió sobre el impacto inflacionario que representa importar el 40% del gas a precios internacionales para los hogares y la industria colombiana.
  • Tiempos de desarrollo y articulación: La ACP aclaró que la entrada en producción de un pozo desde la firma del contrato toma un promedio de seis años. Por su parte, el presidente de Campetrol, Nelson A. Castañeda, respaldó la postura gremial urgiendo un trabajo articulado entre el Gobierno, la industria y las comunidades para transformar el potencial del subsuelo en riqueza territorial.

El diagnóstico de la ACP sitúa la reactivación hidrocarburífera y la discusión técnica sobre el fracking en el centro del debate sobre la sostenibilidad fiscal de Colombia.

Al proyectar $695 billones en ingresos estatales para 2050, la industria propone desmontar las cargas impositivas adicionales y frenar la parálisis comunitaria en las regiones para evitar la dependencia estructural de gas y crudo importado.

Fuentes