La transición energética de los sectores de difícil electrificación impondrá un desafío técnico y financiero sin precedentes sobre la infraestructura industrial española.

De acuerdo con el informe estratégico publicado por la organización Transport & Environment (T&E) con el soporte técnico del Instituto de Investigación Tecnológica de la Universidad Pontificia Comillas, España necesitará 6 millones de toneladas de hidrógeno verde y un suministro eléctrico renovable de entre 294 y 301 teravatios hora (TWh) para el año 2050.

Este volumen energético se destinará a la producción masiva de combustibles sintéticos renovables (e-fuels) para sustituir los derivados del petróleo utilizados por buques y aeronaves.

La magnitud de la demanda eléctrica proyectada para alimentar la electrólisis y la síntesis de carburantes superará en un 15% el consumo eléctrico total registrado por todo el país en 2025.

La hoja de ruta plantea una curva de crecimiento progresivo de la demanda de e-fuels: desde apenas 4 petajulios en 2030 hasta 27 petajulios en 2035, acelerando bruscamente a 114 petajulios en 2040 y alcanzando los 518 petajulios en 2050.

Mientras que en la primera década el queroseno sintético (eSAF) dominará el consumo empujado por la normativa ReFuelEU Aviation, el sector marítimo tomará el relevo a partir de 2040 con una demanda que escalará de 77 a 265 petajulios.

Capacidad de electrólisis, cuello de botella de CO₂ y horizonte de inversión

La viabilidad del modelo enfrenta severos límites estructurales y de disponibilidad de materias primas:

  • Escala de potencia instalada: Para generar el volumen de hidrógeno requerido, España deberá desplegar entre 37 y 50 gigavatios (GW) de electrolizadores operando en regímenes óptimos (6.000 a 8.000 horas anuales). Si el factor de carga se mantiene en los estándares actuales de 4.000 a 5.000 horas, la capacidad instalada necesaria escalará hasta los 60-75 GW, desbordando ampliamente los 12 GW contemplados en el PNIEC para 2030.
  • Déficit de carbono biogénico: La fabricación de metanol o e-queroseno requerirá insumos masivos de CO₂ (entre 32 y 41,5 millones de toneladas anuales en 2050). No obstante, el potencial nacional de CO₂ de origen biogénico se estima en apenas 20 millones de toneladas al año, cubriendo solo entre el 48% y el 63% de las necesidades del sistema.
  • Parálisis en las decisiones de inversión: Pese a contar con proyectos anunciados por 450.000 toneladas anuales de eSAF y 1,6 millones de toneladas equivalentes de e-amoniaco/e-metanol, la potencia operativa actual en España es inferior a 50 MW. Ninguna planta de eSAF ha alcanzado la Decisión Final de Inversión (FID), aun cuando las instalaciones proyectadas para cumplir los objetivos de 2030-2035 deben cerrar su financiamiento entre 2026 y 2027.

El informe de T&E y la Universidad Comillas evidencia que la descarbonización del transporte aéreo y marítimo exige erigir prácticamente un nuevo sistema electro-industrial en España.

Ante el alto peso de la electricidad en el coste del hidrógeno (60%-80%), la consecución de las metas requerirá subastas de doble cara, previsibilidad tarifaria y un despliegue acelerado de redes e infraestructuras portuarias antes de que finalice la década.

Fuentes