A pesar de consolidarse como uno de los polos de crecimiento petrolero más acelerados del mundo —con una proyección para superponer la barrera del millón de barriles diarios de crudo a finales de 2026—, el Gobierno de Guyana ha trazado un plan de reinversión para transformar su matriz eléctrica.

Durante su intervención en el encuentro Future Energy Summit (FES) Government and Investment, el Primer Ministro de Guyana, Mark Phillips, detalló la hoja de ruta energética del país caribeño, cuyo objetivo central es alcanzar un 80% de electricidad de origen renovable para el año 2040.

Para lograrlo, la administración guyanesa destina parte de las rentas de los hidrocarburos a financiar proyectos de infraestructura limpia en un sistema que hoy depende casi en su totalidad de centrales térmicas alimentadas por fuelóleo pesado.

El eje central de la estrategia limpia se enfoca en la adjudicación de la central hidroeléctrica Amaila Falls, un proyecto de 165 megavatios (MW) que se encuentra actualmente en fase de evaluación de ofertas recibidas, con una inversión estimada que oscila entre los $415 millones y $800 millones.

Tras el intento fallido de desarrollo en 2022 con el consorcio China Railway Group, el Ejecutivo busca concretar el inicio de obras para que la planta entre en operación hacia 2030.

La iniciativa estará acompañada por una ambiciosa agenda de electrificación solar y microrredes destinada al 10% de la población que habita en las zonas del interior, donde el costo de extensión de líneas resulta inviable frente a la demanda costera que concentra al 90% de los habitantes.

Electrificación rural, gas de transición y modernización de redes inteligentes

La hoja de ruta guyanesa combina la adición de potencia renovable con el respaldo de gas natural y la digitalización de la infraestructura:

  • Solares y pequeñas hidroeléctricas en el interior: Tras la entrada en operación de la hidroeléctrica Kumu (1,5 MW) en Lethem y Moco Moco (0,7 MW), el país avanza en parques fotovoltaicos como Leguan (0,6 MW con batería de 1,2 MWh) y la distribución de 30.000 sistemas solares domésticos (4,8 MW instalados) en comunidades aisladas.
  • Proyecto Gas-to-Energy (600 MW): Como tecnología de transición para reducir costos y emisiones respecto al fuelóleo, el gobierno desarrolla una primera central a gas de 300 MW para mediados de 2027, a la cual se sumará una segunda planta de igual capacidad para alcanzar 600 MW hacia 2030.
  • Reducción de pérdidas y redes inteligentes: La empresa estatal Guyana Power and Light registra actualmente pérdidas en red cercanas al 26%. La estrategia oficial contempla la digitalización del sistema, la implementación de tecnología de redes inteligentes (smart grids) y el fomento de la movilidad eléctrica para mitigar los cortes de suministro y estabilizar las tarifas que hoy oscilan entre $0,24 y $0,30 por kWh.

El plan de transición de Guyana utiliza la bonanza petrolera para financiar la modernización de su infraestructura eléctrica. Al articular la licitación de los 165 MW de Amaila Falls con el megaproyecto Gas-to-Energy de 600 MW y la expansión fotovoltaica rural, el país busca recortar sus pérdidas de red del 26% y asegurar un suministro confiable y competitivo para su creciente demanda industrial y residencial.

Fuentes