La fragilidad del balance energético en Colombia ha provocado duras advertencias por parte del Gobierno nacional y del Poder Legislativo. Durante un encuentro sectorial en Barranquilla, la Ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda, reconoció que al país le tomará un plazo de tres a cuatro años avanzar hacia la normalización y estabilidad de su sistema energético, en medio del agotamiento del abastecimiento de gas natural y los severos retrasos en la entrada de nuevos proyectos de exploración y generación.

La jefa de la cartera enfatizó que la recuperación de la soberanía energética requiere acelerar el desarrollo de recursos no convencionales y la puesta en marcha de infraestructura crítica offshore, como el proyecto Sirius (antes Gorgon), cuya entrada en operación comercial no se prevé antes del periodo 2030-2031.

La evaluación gubernamental coincidió con una drástica alerta lanzada desde el Congreso de la República respecto a la firmeza de la red. El presidente de la Comisión Quinta del Senado, Juan Fernando Espinal, afirmó durante la audiencia que el país enfrenta "el fenómeno de El Niño más agresivo de los últimos 100 años", el cual ha puesto al límite el nivel de los embalses hidroeléctricos y generado una presión sin precedentes sobre el parque de generación térmico.

El congresista advirtió que el sistema carece actualmente de mecanismos inmediatos para blindar la demanda y evitar un racionamiento o apagón en las regiones más vulnerables, haciendo un llamado urgente a tomar decisiones operativas para contener el alza en las tarifas de energía.

Soberanía en gas natural, presión hidrológica y debate parlamentario

La coyuntura energética colombiana evidencia un desfase entre la contingencia del clima y los plazos de desarrollo de la infraestructura:

  • Brecha en el suministro de gas: La Ministra Arboleda subrayó que la presión sobre la matriz eléctrica se ve agravada por la estrechez en la oferta de gas natural para las plantas térmicas, lo que obliga a depender de importaciones de GNL y a priorizar el desarrollo acelerado de cuencas terrestres y proyectos costa afuera.
  • Vulnerabilidad de la matriz hidroeléctrica: El impacto severo de El Niño ha reducido las reservas hídricas del país a mínimos críticos, obligando al parque térmico a operar a máxima capacidad con costos elevados de insumos que se trasladan directamente a la tarifa final de los usuarios, especialmente en la región Caribe.
  • Exigencia de soluciones legislativas: Durante la sesión, el senador convocante Camilo Torres señaló que la crisis se encuentra diagnosticada en sus indicadores técnicos, por lo que instó al Ministerio de Minas y a los agentes del mercado a definir una hoja de ruta con soluciones regulatorias inmediatas que eviten la parálisis del sector productivo.

Las declaraciones de la ministra Arboleda fijando un horizonte de hasta cuatro años para estabilizar el sistema energético, sumadas a la advertencia del Senado sobre el riesgo inminente de apagón, ponen de relieve la urgencia de destrabar los proyectos de gas y generación en Colombia.

Frente a un fenómeno de El Niño extremo y con iniciativas clave como Sirius diferidas hasta 2030, el país enfrenta un periodo crítico de vulnerabilidad operativa y presiones tarifarias.

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