La gestión de riesgos financieros y la previsibilidad de capital para los grandes desarrollos energéticos en la Argentina han demandado un ajuste de timón estratégico en una de las principales corporaciones privadas del sector.

Durante la conferencia con inversores para presentar el balance del tercer trimestre de 2026 —donde registró un EBITDA ajustado de US$ 398 millones de dólares (un 23% superior al mismo periodo del año previo)—, la conducción de Pampa Energía confirmó una revisión profunda de su política de coberturas (hedging) hidrocarburíferas.

La decisión ocurre tras constatar una pérdida de ingresos de $60 millones de dólares en el trimestre, derivada de haber fijado financieramente el 100% de su producción proyectada en niveles sustancialmente inferiores al precio internacional de mercado.

Según detalló el CEO de la compañía, Gustavo Mariani, Pampa obtuvo en el trimestre un precio promedio realizado de $55,7 por barril (después de coberturas, retenciones y descuentos comerciales), en lugar de los $84 por barril que hubiese capturado sin los contratos financieros.

Ante este descalce —agravado por volúmenes de extracción que finalizaron levemente por debajo de lo previsto—, la petrolera comenzó a rolar sus excedentes hacia 2027 y fijó un tope máximo de cobertura de no más del 50% de la producción proyectada para los próximos ejercicios, asegurando un piso de protección sin sacrificar el beneficio ante eventuales subas del barril.

Blindaje financiero, financiamiento RIGI y expansión en Vaca Muerta

Junto con el giro comercial en el crudo, la dirección financiera trazó una estrategia de anticipación crediticia frente al escenario político e industrial de los próximos meses:

  • Anticipación de liquidez ante las elecciones de 2027: El director financiero de Pampa, Adolfo Zuberbühler, confirmó que la empresa acelerará emisiones de deuda y acumulación de caja durante el tramo final de 2026. La medida busca aislar el programa de inversiones de posibles turbulencias de mercado durante el año electoral 2027 y anticiparse a la creciente competencia por capital entre proyectos adheridos al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
  • Avance en Fértil Pampa y Rincón de Aranda: La petrolera prevé cerrar antes de fin de año la estructura de financiamiento para Fértil Pampa —su proyecto de producción de urea que demandará US$ 2.700 millones de inversión— con desembolsos previstos de US$ 600 millones a US$ 700 millones para 2027. En paralelo, destinará unos US$ 400 millones en su yacimiento estrella de shale oil, Rincón de Aranda en Vaca Muerta, para pasar de 28.000 barriles diarios a fines de 2026 a 40.000 bpd para fines de 2027.
  • Evolución del apalancamiento y flujo de caja: La compañía proyecta mantener un flujo de caja libre negativo durante 2027 debido a la intensidad del plan de capital en Vaca Muerta y transporte de gas, previendo revertir la curva en 2028 a medida que los proyectos entren en fase masiva de facturación y acerquen el ratio Deuda Neta/EBITDA a dos veces.

El balance del tercer trimestre de Pampa Energía expone la flexibilidad operativa de la firma para corregir su modelo de coberturas petroleras tras ceder $60 millones en ventas.

Al acotar sus coberturas al 50% y adelantar la estructuración de financiamiento para Rincón de Aranda y la planta de urea Fértil Pampa, la corporación busca resguardar su plan de capital frente a la volatilidad del mercado y la contienda de divisas previa a las elecciones de 2027.

Fuentes