Aldyl Argentina S.A. está ampliando su presencia en la industria petrolera venezolana mediante un programa de inversión, reactivación de pozos y digitalización de operaciones en el campo Morichal Pesado, dentro de la Faja Petrolífera del Orinoco.
La empresa asegura haber invertido aproximadamente 100 millones de dólares desde que asumió la operación directa de un bloque del campo y se prepara para ejecutar una campaña que contempla 476 reactivaciones y servicios de recuperación, además de la perforación de 79 pozos durante 2026 y 2027.
De acuerdo con la información publicada por Aldyl, la producción de su operación pasó de aproximadamente 700 barriles diarios en abril de 2025 a máximos cercanos a 11.900 barriles por día en 2026.
La compañía se propone alcanzar 29.000 barriles diarios al cierre de este año y 80.583 barriles por día en 2027. Las cifras representan objetivos corporativos sujetos al resultado de la campaña, la productividad de los pozos, la disponibilidad de infraestructura y las condiciones regulatorias y comerciales de Venezuela.
El plan convierte a la empresa argentina en uno de los operadores independientes que intentan recuperar producción mediante la rehabilitación de activos existentes, en lugar de depender exclusivamente de nuevos desarrollos de gran escala.
De contratista a operador petrolero
Aldyl fue fundada en Argentina en 1979 y desarrolló inicialmente actividades vinculadas con infraestructura, conducción de agua y gas y servicios industriales.
La compañía amplió posteriormente su presencia dentro de la cadena de hidrocarburos y comenzó a trabajar en Venezuela en 2022 como prestadora de servicios integrales en Morichal Pesado, en el estado Monagas.
En abril de 2025, su filial Aldyl Energía asumió la operación directa de un bloque mediante un Contrato de Participación Productiva de Hidrocarburos, conocido como CPPH.
Este esquema permite que empresas privadas aporten capital, equipos y capacidad operativa para recuperar producción en activos de propiedad estatal. La estructura se diferencia de las empresas mixtas tradicionales, en las que Petróleos de Venezuela mantiene una participación accionaria mayoritaria.
Aldyl no controla la totalidad de Morichal Pesado. Su operación corresponde a un bloque definido dentro de un campo más amplio que también mantiene actividad bajo PDVSA. Por esa razón, las cifras reportadas por la empresa no deben confundirse con la producción total del campo.
Producción multiplicada mediante recuperación de pozos
Cuando Aldyl asumió la operación directa, su área producía alrededor de 700 barriles diarios, según los datos corporativos.
Un año después, la empresa reportó una producción estable próxima a 10.000 barriles diarios y máximos de 11.900. El crecimiento se obtuvo principalmente mediante la rehabilitación y optimización de pozos existentes.
Este modelo aprovecha infraestructura ya construida: localizaciones perforadas, líneas de flujo, instalaciones de superficie y conocimiento acumulado sobre los yacimientos.
La reactivación de un pozo detenido suele requerir menos tiempo y capital que perforar y conectar uno nuevo. Los equipos pueden reparar componentes, limpiar el pozo, sustituir sistemas de levantamiento o intervenir zonas cuya producción se redujo por problemas mecánicos.
Las oportunidades son especialmente significativas en Venezuela, donde años de inversión insuficiente, fallas eléctricas y falta de mantenimiento dejaron una gran cantidad de pozos inactivos o produciendo por debajo de su capacidad.
La disponibilidad de esos activos permite obtener incrementos iniciales con mayor rapidez. Sin embargo, los pozos reactivados también pueden presentar declinación, problemas de integridad y necesidades recurrentes de mantenimiento.
Siete equipos para la nueva campaña
Aldyl recibió en julio cuatro equipos Drillmec en el puerto venezolano de Guanta, estado Anzoátegui. La carga llegó mediante un flete procedente de Argentina, Brasil y Uruguay.
El envío incluyó dos unidades destinadas a reacondicionamiento de pozos y dos equipos de perforación, identificados por la empresa como W101, W102, H102 y H108.
La inversión correspondiente a esta etapa asciende a aproximadamente 20 millones de dólares. Aldyl espera incorporar otros tres equipos H200 durante septiembre.
Con las siete unidades, la empresa pretende ampliar simultáneamente sus actividades de reparación, recuperación y perforación.
El programa operativo para 2026 y 2027 comprende 555 actuaciones:
- 68 intervenciones de compresión.
- 62 servicios de pozos.
- 346 rehabilitaciones.
- 79 perforaciones nuevas.
La empresa prevé ejecutar 135 de estas actividades durante 2026 y las 420 restantes en 2027.
El aumento de equipos no garantiza por sí solo el cumplimiento de los objetivos de producción. La campaña también dependerá de repuestos, personal, electricidad, diluyentes, transporte, capacidad de procesamiento y acceso a los mercados de exportación.
Tecnología argentina aplicada al crudo pesado
Uno de los componentes diferenciadores de la estrategia de Aldyl es el uso de una plataforma digital propia denominada Barriles.
El sistema recopila información operativa y permite observar en tiempo real la producción, el estado de los pozos y distintos indicadores de gestión.
Según la empresa, la aplicación incorpora herramientas de inteligencia artificial para detectar desviaciones, priorizar intervenciones y responder a contingencias.
En un campo con centenares de pozos, la capacidad de decidir dónde asignar un equipo puede tener un efecto significativo sobre la producción y el costo. Una intervención realizada sobre un pozo con bajo potencial puede inmovilizar personal y maquinaria sin generar suficientes barriles adicionales.
El análisis de datos permite clasificar pozos, anticipar fallas y concentrar recursos en las actuaciones con mayor retorno esperado.
Aldyl afirma que ejecuta cerca del 90% de sus operaciones con personal propio y que mantiene la propiedad de sus principales equipos. Esa integración busca reducir la dependencia de contratistas externos y mejorar el control sobre los tiempos de respuesta.
La compañía también señala que otras empresas vinculadas con contratos CPPH han comenzado a utilizar su plataforma. Esta afirmación procede de Aldyl y no ha sido acompañada públicamente por una lista de operadores o resultados comparables.
Una meta de más de 80.000 barriles diarios
La hoja de ruta corporativa prevé alcanzar 29.000 barriles diarios a finales de 2026 y 80.583 al concluir 2027.
Para lograrlo, Aldyl tendría que multiplicar varias veces su producción actual en menos de dieciocho meses. La ejecución de los 79 pozos nuevos y la rehabilitación masiva de instalaciones existentes serán esenciales.
La meta situaría el bloque operado por la empresa en una escala muy superior a la que tenía cuando Aldyl asumió el control. También convertiría a la compañía en un participante relevante dentro de la recuperación del petróleo pesado venezolano.
No existe todavía una verificación independiente que permita considerar esa producción futura como asegurada. Tampoco se han publicado curvas detalladas de declinación, productividad por pozo, costos operativos o cronogramas mensuales.
El objetivo debe entenderse como una proyección de la empresa basada en su programa de intervención.
El atractivo de los activos existentes
El caso de Aldyl ilustra una de las oportunidades más inmediatas dentro de Venezuela: recuperar producción de campos que ya disponen de pozos e infraestructura.
Este enfoque puede ofrecer barriles adicionales con menor inversión inicial que un proyecto completamente nuevo. También permite generar ingresos mientras se rehabilitan instalaciones de mayor escala.
La comparación con los costos de reconstruir toda la industria venezolana, sin embargo, tiene límites.
Una operación dentro de un bloque existente no incluye necesariamente la reconstrucción de refinerías, mejoradores de crudo, terminales, sistemas eléctricos, oleoductos nacionales o infraestructura portuaria. Esas inversiones seguirán siendo necesarias si Venezuela pretende recuperar de forma sostenida los niveles de producción que registró décadas atrás.
El desempeño de Aldyl puede demostrar la viabilidad de reactivar determinados activos maduros, pero no permite extrapolar automáticamente sus costos a toda la Faja del Orinoco.
La experiencia argentina como plataforma regional
La expansión también refleja la internacionalización de empresas argentinas que han desarrollado capacidades dentro de su propio mercado de petróleo y gas.
Argentina posee una amplia red de compañías especializadas en perforación, reparación de pozos, transporte, construcción, automatización y servicios de campo. Muchas han crecido alrededor de las cuencas convencionales y, más recientemente, de Vaca Muerta.
Venezuela ofrece una oportunidad diferente. Morichal Pesado es una operación convencional de crudo pesado, no un desarrollo de shale comparable con la formación neuquina. Aun así, capacidades como la gestión de equipos, el mantenimiento, la logística y la supervisión digital pueden transferirse entre ambos mercados.
Para Aldyl, convertirse en operador representa un cambio significativo frente a su posición original como prestador de servicios. La empresa ya no cobra solamente por ejecutar tareas: asume responsabilidades sobre producción, inversión y desempeño del activo.
Ese cambio aumenta el potencial de retorno, pero también su exposición a riesgos operativos, regulatorios, financieros y políticos.
La ejecución será la prueba definitiva
Aldyl ha demostrado que puede aumentar la producción inicial de su bloque mediante rehabilitación, inversión directa y control operativo.
La llegada de nuevos equipos confirma que el proyecto está entrando en una etapa más intensiva en capital. Los próximos meses mostrarán si la compañía puede transformar esa capacidad en nuevos pozos, reactivaciones y producción sostenida.
Los indicadores relevantes serán el promedio mensual de barriles, la tasa de éxito de las intervenciones, la declinación de los pozos recuperados y el cumplimiento del cronograma de perforación.
Si Aldyl alcanza una parte significativa de sus objetivos, Morichal Pesado podría convertirse en un caso de estudio sobre cómo empresas regionales de tamaño medio pueden recuperar activos petroleros maduros mediante integración operativa y tecnología.
Por ahora, el crecimiento desde 700 hasta un máximo reportado de 11.900 barriles diarios constituye el resultado comprobable a través de las comunicaciones públicas de la empresa. Los 80.583 barriles previstos para 2027 representan la siguiente prueba.