North American Blue Energy Partners (NABEP) se prepara para una expansión de gran escala en Venezuela tras obtener concesiones sobre 17 campos petroleros, con el objetivo declarado de elevar su producción por encima de un millón de barriles diarios.
El acuerdo alcanzado con los departamentos de Estado y de Guerra de Estados Unidos deja el control operativo del negocio en manos de NABEP, mientras el Gobierno estadounidense obtiene derechos económicos y de supervisión sobre la compañía.
La estructura contempla una participación de 35% para la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra en la empresa matriz de NABEP, además del derecho del Departamento de Estado a comprar a costo de producción el 20% del petróleo generado en los campos actuales y futuros operados por la compañía.
Washington también contará con un derecho preferente para adquirir el 80% restante en determinadas circunstancias, según la información publicada por la Casa Blanca.
Concesiones por 100 años sobre 17 campos
Las autoridades interinas venezolanas concedieron a NABEP derechos por un período de 100 años para operar 17 campos que, según la Casa Blanca, contienen aproximadamente 65.000 millones de barriles de reservas probadas.
El volumen equivaldría a más de una quinta parte de las reservas certificadas de Venezuela y convertiría a NABEP, por recursos bajo control, en una de las mayores petroleras privadas del mundo.
La compañía sostiene que, después de concretar las transacciones, controla los derechos para comercializar más de 65.000 millones de barriles clasificados como reservas P1.
No obstante, hasta el momento no se ha divulgado públicamente un informe técnico independiente que detalle la distribución de esas reservas entre los 17 campos, sus factores de recuperación, costos de desarrollo o la proporción que puede producirse comercialmente bajo las condiciones actuales.
La escala geológica anunciada no equivale, por tanto, a producción inmediata. Convertir esos recursos en barriles comercializables requerirá perforación, recuperación mejorada, electricidad, diluyentes, oleoductos, terminales y una modernización extensa de la infraestructura.
De 18.000 a más de 200.000 barriles diarios
NABEP afirma haber aumentado su producción venezolana desde aproximadamente 18.000 hasta más de 200.000 barriles diarios en alrededor de dos años.
Ese crecimiento habría requerido cerca de US$1.000 millones de inversión financiada por la propia compañía y la habría convertido en el segundo mayor productor privado de petróleo del país, detrás de Chevron.
La empresa declara contar con más de 5.000 empleados directos y sostener otros 10.000 puestos de trabajo entre contratistas.
Reportes más recientes sitúan su producción en torno a 220.000 barriles diarios, frente a aproximadamente 280.000 barriles diarios de Chevron. NABEP busca aumentar inicialmente su capacidad hasta unos 500.000 barriles por día hacia finales de 2028, dentro de una estrategia más amplia que fija como objetivo superar posteriormente el millón de barriles diarios.
Para respaldar la primera fase de expansión, la compañía habría alineado 60 equipos de perforación, 30 generadores de vapor y 70 unidades de maquinaria pesada. Parte de estos equipos está siendo movilizada desde Houston hacia Venezuela.
Los generadores de vapor resultan especialmente importantes para explotar los crudos pesados y extrapesados de la Faja Petrolífera del Orinoco, cuya viscosidad exige métodos térmicos, mezcla con diluyentes y una infraestructura especializada para su extracción y transporte.
Expansión en Maracaibo y la Faja del Orinoco
NABEP concentrará su crecimiento en dos de las regiones petroleras más importantes de Venezuela: el Lago de Maracaibo y la Faja del Orinoco.
Maracaibo ofrece una extensa base de campos maduros, instalaciones de producción, oleoductos y terminales que podrían recuperarse con reparaciones, reacondicionamiento de pozos y nuevos equipos.
La Faja del Orinoco concentra algunos de los mayores recursos de crudo pesado del planeta, pero su desarrollo requiere inversiones más intensivas en mejoradores, sistemas de calentamiento, diluyentes, almacenamiento y transporte.
La combinación permite a NABEP perseguir dos estrategias simultáneas: recuperar rápidamente producción en activos existentes y desarrollar volúmenes mayores a largo plazo en campos subexplotados.
El ritmo de expansión dependerá de la disponibilidad de capital, la capacidad de importar equipos, el suministro eléctrico, las condiciones operativas de los campos y el marco regulatorio venezolano.
Un programa de hasta US$100.000 millones
NABEP presentó un plan de inversiones de hasta US$100.000 millones para elevar la capacidad de producción y rehabilitar infraestructura petrolera y gasífera.
La Casa Blanca describió el monto como un límite máximo dentro de un programa de desarrollo progresivo, no como capital ya desembolsado. La ejecución deberá producirse por fases y probablemente combinará recursos propios, financiamiento privado y acuerdos con proveedores.
La compañía también prevé comprar miles de millones de dólares en equipos e infraestructura a fabricantes estadounidenses, con potencial para beneficiar a productores de tuberías, bombas, plataformas, taladros, sistemas de generación y servicios petroleros.
El Gobierno estadounidense estima que las concesiones podrían generar alrededor de US$200.000 millones en regalías e impuestos durante sus primeros 25 años. NABEP sitúa la proyección fiscal en más de US$209.000 millones.
Ambas cifras dependen de variables todavía inciertas, como el volumen efectivamente producido, el precio del petróleo, los costos operativos, la velocidad de las inversiones y la continuidad del marco legal.
Washington tendrá participación y poder de supervisión
Aunque NABEP conservará el control operativo, el acuerdo concede al Gobierno estadounidense una influencia significativa sobre su estructura corporativa.
Además de la participación de 35%, Washington tendrá poder de veto sobre el nombramiento de integrantes de la junta directiva. La mayoría de sus miembros deberá estar integrada por ciudadanos estadounidenses, y la compañía tendrá auditores, abogados y asesores estadounidenses.
El acuerdo se regirá por las leyes de Estados Unidos y las controversias quedarán sujetas a la jurisdicción de sus tribunales.
Este esquema busca dar seguridad jurídica a los inversionistas y mantener supervisión sobre la administración de los activos, los flujos financieros y la producción.
También coloca a Washington en una posición poco habitual: será simultáneamente accionista indirecto, supervisor y comprador preferente del petróleo producido por una empresa privada que opera activos venezolanos.
Acceso estadounidense al petróleo a costo
El Departamento de Estado tendrá derecho a adquirir el 20% de la producción de NABEP a costo, una disposición que la Administración Trump considera estratégica para garantizar un suministro estable dentro del hemisferio occidental.
La Casa Blanca señaló que esos barriles podrían destinarse a refinerías estadounidenses, usos militares o la reposición de la Reserva Estratégica de Petróleo.
El crudo pesado venezolano resulta especialmente atractivo para las refinerías de la costa estadounidense del Golfo, diseñadas para procesar mezclas de mayor densidad y contenido de azufre.
Sin embargo, cualquier efecto sobre los precios internos dependerá de los volúmenes realmente disponibles, los costos logísticos y el tiempo requerido para elevar la producción. La recuperación del sector venezolano no será inmediata debido al deterioro acumulado de pozos, plantas, oleoductos y terminales.
El millón de barriles diarios será la principal prueba
La meta superior al millón de barriles por día colocaría a NABEP entre los mayores productores privados de América Latina y representaría una parte sustancial de la producción total venezolana.
Alcanzarla desde el nivel actual implicaría multiplicar aproximadamente por cinco su volumen en un período relativamente corto.
La compañía tendrá que demostrar que puede convertir concesiones y recursos geológicos en producción sostenida, manteniendo disciplina financiera y capacidad operativa en uno de los entornos petroleros más complejos del hemisferio.
La primera referencia intermedia será el objetivo de aproximadamente 500.000 barriles diarios hacia finales de 2028. Después, el mercado evaluará si las inversiones, los equipos procedentes de Estados Unidos y la recuperación de los 17 campos permiten avanzar hacia el umbral del millón.
El acuerdo otorga a NABEP una escala sin precedentes y respaldo político estadounidense. La prueba definitiva será el número de barriles adicionales que consiga llevar de forma estable desde el subsuelo venezolano hasta el mercado.