El presidente Donald Trump anunció que próximamente comenzará una campaña de exploración a gran escala de petróleo, gas natural y minerales en Groenlandia, elevando la importancia energética de la isla dentro de la estrategia estadounidense para el Ártico.
“Una exploración masiva de petróleo, gas y minerales se prepara para comenzar en nuestra nueva y hermosa Groenlandia”, escribió Trump durante la madrugada de este miércoles en Truth Social.
El mandatario aseguró que expertos consideran que la cantidad de petróleo “fácilmente disponible” en el territorio sería superior a la de casi cualquier otro lugar del mundo, aunque no identificó a esos especialistas ni presentó estimaciones geológicas que respalden la afirmación.
Trump tampoco precisó qué compañías participarían, en qué zonas se desarrollarían los trabajos, cuánto capital se invertiría o cuándo comenzarían las actividades de campo.
Un anuncio sin programa operativo conocido
La declaración marca una clara señal política de Washington, pero todavía no constituye un programa formal de exploración.
Para que una campaña petrolera pueda avanzar será necesario definir, entre otros elementos:
- Las áreas terrestres o marítimas que serían estudiadas.
- El tipo de prospección geológica y geofísica.
- Las compañías operadoras y sus socios.
- El régimen de licencias aplicable.
- Los estudios ambientales.
- Los compromisos mínimos de inversión.
- El calendario para adquirir datos y perforar pozos.
- Las condiciones fiscales y comerciales.
- La participación de las autoridades y comunidades groenlandesas.
Hasta ahora, la Casa Blanca no ha divulgado contratos, rondas de licitación, permisos ni acuerdos con operadores.
La exploración de minerales presenta un marco distinto al de los hidrocarburos. Groenlandia mantiene una estrategia activa para atraer inversión minera y dispone de procedimientos para conceder licencias de prospección y exploración. La autoridad de recursos minerales administra actualmente permisos vinculados con tierras raras, grafito, oro, cobre, níquel y otros materiales.
En cambio, la entrada de nuevos proyectos de petróleo y gas continúa limitada por una decisión política adoptada hace cinco años.
Groenlandia suspendió las nuevas licencias petroleras en 2021
El Gobierno autónomo de Groenlandia decidió el 24 de junio de 2021 suspender su estrategia petrolera y detener la futura concesión de licencias para explorar petróleo y gas.
Las autoridades justificaron la medida por sus posibles efectos sobre el medioambiente, la pesca y las comunidades locales, además de la intención de no contribuir al agravamiento del cambio climático.
La decisión no anuló automáticamente determinados derechos concedidos con anterioridad, debido a que cancelar esas licencias habría requerido procedimientos adicionales y podría haber sido considerado una expropiación.
Sin embargo, cualquier plan estadounidense de gran escala necesitaría encajar en los permisos existentes o provocar un cambio en la política groenlandesa.
El anuncio de Trump, por sí solo, no elimina las competencias de Groenlandia sobre sus recursos naturales ni sustituye los procesos locales de licenciamiento y evaluación ambiental.
Recursos potenciales no equivalen a reservas probadas
Las estimaciones disponibles confirman que Groenlandia posee potencial petrolero, pero no respaldan todavía la existencia de enormes reservas comercialmente comprobadas y de extracción sencilla.
El Servicio Geológico de Estados Unidos calculó en 2025 que la provincia geológica de Groenlandia Occidental y el este de Canadá podría contener una media de:
- 7.800 millones de barriles de petróleo.
- 91,9 billones de pies cúbicos de gas natural.
- 1.900 millones de barriles de líquidos de gas natural.
Estas cifras corresponden a recursos convencionales no descubiertos y técnicamente recuperables. No son reservas probadas ni cantidades cuya producción resulte necesariamente rentable.
Otra evaluación del USGS estimó que las cuencas de rift del este de Groenlandia podrían contener aproximadamente 31.400 millones de barriles equivalentes de petróleo entre crudo, gas y líquidos. La mayor parte estaría localizada en áreas costa afuera.
La diferencia es fundamental: una estimación geológica mide lo que podría existir, mientras que una reserva probada exige descubrimientos confirmados, pozos de evaluación y evidencia de que el recurso puede producirse comercialmente bajo las condiciones económicas y tecnológicas existentes.
Hasta ahora no se ha establecido producción comercial de petróleo alrededor de Groenlandia.
El petróleo ártico difícilmente sería de extracción sencilla
Las condiciones de Groenlandia plantean obstáculos importantes para cualquier campaña de hidrocarburos.
Gran parte del potencial se encuentra en cuencas marítimas remotas, con aguas profundas, hielo, temperaturas extremas, temporadas operativas limitadas y escasa infraestructura de apoyo.
Una operación a gran escala podría necesitar:
- Buques sísmicos preparados para condiciones árticas.
- Plataformas o unidades de perforación especializadas.
- Puertos y bases logísticas.
- Sistemas de respuesta ante derrames.
- Oleoductos o instalaciones flotantes de producción.
- Buques rompehielos y embarcaciones de apoyo.
- Grandes inversiones antes de perforar el primer pozo.
A estas dificultades se suma la distancia respecto de refinerías y mercados consumidores.
Por ello, la afirmación de Trump sobre petróleo fácilmente disponible deberá ser comprobada mediante datos sísmicos y perforaciones. Incluso si existen grandes acumulaciones, su desarrollo podría requerir precios elevados y largos períodos de inversión.
Los minerales críticos ofrecen una vía más inmediata
La dimensión minera del anuncio presenta una posibilidad más concreta.
Groenlandia contiene depósitos de tierras raras, grafito, cobre, níquel, zinc, oro, hierro y elementos del grupo del platino, materiales esenciales para sistemas de defensa, redes eléctricas, baterías, turbinas, semiconductores y tecnologías avanzadas.
El Gobierno groenlandés se describe como favorable al desarrollo minero y mantiene una estrategia para 2025–2029 dirigida a atraer inversiones, mejorar la información geológica y acelerar proyectos responsables.
Para Washington, estos recursos permitirían reducir la dependencia de cadenas de suministro controladas por China, especialmente en el procesamiento de tierras raras y la fabricación de imanes permanentes.
El desarrollo minero también enfrenta dificultades de infraestructura, financiación y permisos, pero parte de un marco político más abierto que el petróleo.
Energía, defensa y control del Ártico
Trump vinculó directamente los recursos de Groenlandia con su posición estratégica para la defensa de Estados Unidos y Europa.
La isla se encuentra sobre las rutas más cortas entre América del Norte, Europa y Rusia. Su territorio permite desplegar radares, sistemas de alerta temprana, vigilancia espacial y capacidades de defensa contra misiles.
El deshielo también está aumentando el interés por nuevas rutas marítimas y por recursos que anteriormente eran inaccesibles.
Estados Unidos busca impedir que China y Rusia amplíen su influencia económica y estratégica en el Ártico. El acceso preferente a minerales, puertos e infraestructura groenlandesa forma parte de esa competencia, aunque cualquier expansión deberá coordinarse con las autoridades locales y Dinamarca.
Qué deberá ocurrir para convertir el anuncio en exploración
La primera señal concreta sería la presentación de un acuerdo regulatorio que determine qué actividades pueden ejecutarse bajo la política vigente de Groenlandia.
Después deberían aparecer operadores, solicitudes de permisos, áreas de interés y compromisos financieros.
En el sector petrolero, los principales indicadores serán:
- Un eventual cambio en la suspensión de nuevas licencias.
- La identificación de bloques de exploración.
- La contratación de estudios sísmicos.
- La entrada de compañías con experiencia en el Ártico.
- La aprobación de planes ambientales.
- La perforación de pozos exploratorios.
En minería, la actividad podría avanzar con mayor rapidez mediante licencias existentes, nuevas solicitudes y asociaciones con empresas estadounidenses.
El anuncio de Trump coloca a Groenlandia en el centro del debate sobre seguridad energética, minerales críticos y poder en el Ártico. Pero entre una publicación en Truth Social y una industria productiva permanece una distancia considerable.
La magnitud real del plan solo podrá evaluarse cuando Washington y Nuuk presenten operadores, permisos, inversiones y proyectos específicos.