Venezuela por fin ha formalizado su estrategia de desarrollo, recuperación y financiamiento macroeconómico nacional ante la comunidad financiera internacional.

Durante una ponencia celebrada este miércoles 14 de octubre de 2026 en Bangkok —en el marco de las asambleas anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM)—, el representante de Caracas ante el FMI, Calixto Ortega, expuso una hoja de ruta estructural basada en cuatro pilares, donde el crecimiento acelerado de las industrias extractivas de petróleo y minería figura como el eje central para la generación de divisas y el apalancamiento del aparato productivo nacional.

La presentación oficial ocurre tras el restablecimiento formal de las relaciones bilaterales entre Caracas y el FMI en abril de este año, luego de la salida del organismo registrada en 2019.

De acuerdo con las últimas proyecciones del informe de Perspectivas Económicas Mundiales presentado por el FMI, el producto interno bruto (PIB) de Venezuela registrará un crecimiento del 5% al cierre de 2026 y un 7% en 2027. Ortega subrayó que la acumulación de 22 trimestres consecutivos de expansión económica en un contexto de restricciones previas sienta las bases para liberar el potencial del país, aprovechando el flujo de inversión extranjera en la faja petrolera y las cuencas mineras.

Servicios públicos, política cambiaria y aceleración en el Upstream

El planteamiento expuesto ante los analistas de Washington y los bancos multilaterales aborda los frentes críticos de la economía nacional:

  • Financiamiento de infraestructura básica: El Ejecutivo prevé destinar el incremento de la recaudación fiscal y las regalías petroleras/mineras a la atención de servicios estratégicos históricamente afectados, priorizando la estabilización de las redes del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y el suministro de agua potable.
  • Rechazo a la dolarización y defensa del bolívar: Frente a las estimaciones de inflación del FMI (467,9% anual para 2026) y la devaluación acumulada, Ortega enfatizó que la dolarización no representa la solución estructural para la economía local. La meta gubernamental a mediano plazo se orienta a fortalecer la moneda nacional para que vuelva a cubrir el 100% de las transacciones comerciales domésticas.
  • Despliegue operativo de NABEP: Como reflejo de la reactivación de las industrias extractivas, la firma North American Blue Energy Partners (NABEP) confirmó de manera paralela el refuerzo de sus operaciones en el país con la llegada de dos nuevos equipos de perforación de 1.500 HP y el despliegue de 11 plataformas de reacondicionamiento. La compañía, que prevé destinar inversiones de gran escala para desarrollar 17 campos y elevar la capacidad de bombeo, consolida su presencia como el segundo mayor operador privado en el país.
  • Reestructuración de la deuda externa: Caracas ratificó que mantiene conversaciones activas con acreedores internacionales para reconectar al país al sistema financiero global y abordar la renegociación de la deuda pública soberana y de PDVSA.

La presentación de la hoja de ruta económica en Bangkok confirma que la estrategia supedita la recuperación de los servicios públicos y la estabilidad cambiaria al crecimiento de la producción petrolera y minera.

Apoyado en proyecciones del FMI de hasta un 7% de crecimiento para 2027 y en el ingreso de nuevos equipos de perforación como los de NABEP, el país busca transformar la renta extractiva en capacidad industrial y reinsertarse plenamente en el sistema financiero internacional.

Fuentes