América Latina avanza en la incorporación de energía solar y eólica, pero una parte creciente de esa nueva capacidad no puede ser aprovechada por sistemas eléctricos que todavía dependen de redes insuficientes, centrales poco flexibles y métodos tradicionales de operación.
El resultado es una paradoja: plantas renovables capaces de producir electricidad a bajo costo reciben instrucciones para reducir o detener su generación, mientras algunas centrales térmicas permanecen conectadas para garantizar la seguridad del sistema.
El fenómeno, conocido como vertimiento o curtailment, comienza a adquirir mayor importancia en países como República Dominicana y Chile. No significa necesariamente que exista demasiada energía renovable. En muchos casos, indica que faltan líneas de transmisión, almacenamiento, demanda flexible o tecnologías capaces de mantener estable la red sin recurrir a generación fósil.
Los casos muestran la siguiente etapa del desafío energético regional. Construir capacidad renovable fue el primer paso. Integrarla de forma confiable y económica exigirá inversiones mucho más complejas en la infraestructura que transporta y equilibra la electricidad.
República Dominicana se acerca a un nuevo límite
La expansión solar y eólica está obligando al sistema eléctrico dominicano a operar bajo condiciones para las que no fue diseñado originalmente.
El país se aproxima a los 2.000 megavatios de capacidad renovable variable, según el experto energético Augusto Bello. A medida que aumenta esa potencia, también crece la cantidad de electricidad que debe ser descartada porque la red no puede recibirla o porque aparece en horas con demanda insuficiente.
Bello estima que República Dominicana podría desperdiciar más de 578 gigavatios hora de generación renovable durante 2026, frente a más de 200 GWh el año anterior.
La cifra constituye una proyección y no un balance anual definitivo del Organismo Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado. Sin embargo, su magnitud señala que el vertimiento podría crecer con mucha más rapidez que la capacidad instalada.
El presidente de la Asociación Dominicana de Sistemas Aislados, Eduard Vásquez, advirtió que incorporar más generación exige añadir también mayor inteligencia, flexibilidad y capacidad de control al sistema eléctrico.
La solar y la eólica no producen de manera constante. Su aportación cambia con la radiación, la nubosidad y el viento, creando variaciones que el operador debe compensar en tiempo real.
Una red moderna debe anticipar esos cambios, desplazar generación, activar reservas y transportar electricidad desde las zonas donde se produce hasta los centros de consumo. Cuando no dispone de esas herramientas, reducir la producción renovable puede ser la única forma inmediata de evitar una sobrecarga o una pérdida de estabilidad.
Qué significa desperdiciar electricidad renovable
El término vertimiento se utilizó inicialmente en la generación hidroeléctrica para describir el agua disponible que atraviesa una presa sin pasar por las turbinas.
En plantas solares y eólicas, se refiere a la electricidad que podría producirse por la disponibilidad del recurso y de los equipos, pero que no llega al sistema.
El operador puede ordenar la reducción por diversas razones:
- Una línea de transmisión alcanzó su capacidad máxima.
- La generación supera la demanda en determinadas horas.
- No existe almacenamiento para utilizar posteriormente el excedente.
- Las centrales convencionales no pueden reducir su producción con suficiente rapidez.
- El sistema necesita mantener unidades síncronas conectadas.
- Existen riesgos de voltaje, frecuencia o congestión local.
- La oferta renovable se concentra en una zona alejada del consumo.
El vertimiento protege la red. Si entra más electricidad de la que el sistema puede transportar o consumir, la frecuencia puede desviarse y provocar desconexiones automáticas, daños en equipos o apagones.
El problema no es que el operador reduzca una planta ante una condición insegura. El problema aparece cuando esa medida deja de ser excepcional y se convierte en una práctica frecuente por falta de infraestructura.
La concentración solar agrava el problema
La energía solar presenta una dificultad particular: numerosos proyectos producen al mismo tiempo.
Durante las horas centrales del día, la generación puede aumentar rápidamente mientras la demanda permanece estable o disminuye. Si no existen baterías, interconexiones o consumidores capaces de trasladar su actividad hacia esas horas, parte de la producción debe descartarse.
La misma capacidad vuelve a desaparecer al atardecer, precisamente cuando hogares y comercios pueden elevar su consumo. El operador necesita entonces incrementar rápidamente la producción de otras centrales.
Este movimiento es conocido como la rampa vespertina. Cuanta más energía solar tenga el sistema, mayor puede ser la velocidad con la que deberá reaccionar la generación de respaldo.
República Dominicana enfrenta además limitaciones de transmisión en zonas donde se concentran los nuevos proyectos. Aunque exista demanda en otra parte del país, la electricidad no puede utilizarse si las líneas disponibles no tienen capacidad para transportarla.
Instalar más paneles en una región congestionada puede aumentar la capacidad nominal sin elevar proporcionalmente la energía efectivamente entregada.
Chile muestra una fase más avanzada del mismo desafío
Chile experimenta desde hace años las consecuencias de desarrollar generación renovable más rápido que las redes necesarias para transportarla.
El norte del país dispone de algunos de los mejores recursos solares del mundo, mientras una parte importante del consumo se encuentra en otras regiones. Las limitaciones de transmisión pueden dejar grandes volúmenes atrapados lejos de los centros de demanda.
El Coordinador Eléctrico Nacional publica mensualmente las reducciones de generación eólica, solar e hidroeléctrica ordenadas en el sistema.
El problema no se limita a la congestión. Incluso durante horas con abundante generación renovable, el operador puede necesitar mantener centrales térmicas funcionando para obtener servicios esenciales que los paneles y aerogeneradores tradicionales no proporcionan automáticamente.
Estas unidades disponen de grandes máquinas rotatorias sincronizadas con la frecuencia de la red. La energía cinética almacenada en sus rotores aporta inercia y ayuda a contener los cambios bruscos cuando una central, una línea o una gran carga se desconecta inesperadamente.
La directora ejecutiva de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento, Ana Lía Rojas, sostiene que el vertimiento debe interpretarse en parte como un indicador de la inflexibilidad heredada del sistema.
Desde esa perspectiva, no existe simplemente un exceso de energía renovable. Existe un déficit de infraestructura y servicios capaces de sustituir las funciones técnicas que todavía prestan las centrales convencionales.
Por qué continúan funcionando centrales más costosas
El despacho eléctrico suele asociarse con una regla sencilla: utilizar primero las fuentes de menor costo.
En la práctica, un operador no puede seleccionar las centrales solamente por el precio de cada megavatio hora. También debe asegurar frecuencia, voltaje, reservas, capacidad de respuesta y recuperación ante fallas.
Una planta solar puede ofrecer electricidad más barata que una central de gas o carbón, pero eso no significa que ambas sean operativamente intercambiables.
Las centrales térmicas convencionales pueden proporcionar:
- Inercia física.
- Potencia firme.
- Regulación de frecuencia.
- Control de voltaje.
- Reservas operativas.
- Capacidad para aumentar o reducir generación cuando cambia la demanda.
- Apoyo durante la recuperación del sistema después de un apagón.
Mantener una planta térmica conectada mientras se reduce generación solar puede parecer irracional si se observa únicamente el costo del combustible. Desde la perspectiva de la confiabilidad, puede ser necesario mientras no existan tecnologías alternativas.
La solución no consiste en ignorar esos requisitos, sino en adquirirlos mediante baterías, condensadores síncronos, inversores avanzados, respuesta de la demanda y nuevos mercados de servicios complementarios.
Los inversores también pueden estabilizar la red
No toda la generación renovable tiene que permanecer pasiva ante las variaciones del sistema.
Los inversores convencionales suelen seguir la frecuencia establecida por otras máquinas conectadas a la red. Las tecnologías conocidas como grid-forming pueden contribuir a establecerla y responder a perturbaciones.
Combinados con baterías, estos inversores pueden ofrecer regulación rápida, control de voltaje y formas de inercia sintética. Los condensadores síncronos también pueden proporcionar estabilidad sin quemar combustible para producir electricidad.
Estas soluciones permiten retirar progresivamente algunas centrales térmicas utilizadas únicamente por sus servicios técnicos.
Sin embargo, requieren normas claras y mecanismos de remuneración. Una batería no se construirá solamente porque el sistema necesita estabilidad. El mercado debe pagar por la capacidad, la respuesta rápida o los servicios complementarios que proporciona.
La regulación latinoamericana continúa concentrándose frecuentemente en la compraventa de energía, sin valorar adecuadamente todos los atributos necesarios para operar redes con altos porcentajes de generación variable.
El almacenamiento ayuda, pero no resuelve todo
Las baterías son una de las respuestas más directas al vertimiento.
Pueden absorber electricidad durante las horas de mayor producción solar y devolverla cuando cae el sol o aumenta la demanda. También reaccionan en fracciones de segundo para apoyar la frecuencia y reemplazar algunos servicios de las centrales convencionales.
Pero no eliminan la necesidad de transmisión.
Si una región produce más energía de la que puede consumir y las líneas permanecen congestionadas durante periodos prolongados, instalar baterías suficientemente grandes puede resultar más costoso que ampliar la red.
Tampoco todas las restricciones tienen la misma duración. Una batería de dos o cuatro horas puede resolver el exceso solar diario, pero no necesariamente una semana de baja demanda o generación renovable extraordinariamente alta.
La planificación debe comparar varias alternativas:
| Problema | Solución principal |
|---|---|
| Exceso solar durante algunas horas | Baterías y demanda flexible |
| Generación distante del consumo | Nuevas líneas de transmisión |
| Falta de inercia o control de frecuencia | Inversores avanzados y condensadores síncronos |
| Centrales térmicas poco flexibles | Modernización o sustitución de unidades |
| Demanda insuficiente al mediodía | Tarifas horarias y electrificación de consumos |
| Excedentes estacionales prolongados | Interconexiones, almacenamiento de larga duración o nuevos usos |
La respuesta eficiente dependerá de la causa específica del vertimiento en cada zona.
No todo vertimiento debe eliminarse
Pretender aprovechar el 100% de la generación renovable también puede resultar excesivamente costoso.
Construir una línea utilizada solamente durante unas pocas horas al año podría requerir más inversión que el valor de la electricidad recuperada. Lo mismo puede ocurrir con una batería dimensionada para absorber un pico poco frecuente.
Un sistema eficiente puede aceptar cierto nivel de vertimiento cuando evitarlo cuesta más que la energía desperdiciada.
El problema comienza cuando las reducciones son estructurales, afectan la rentabilidad de proyectos existentes, desalientan nuevas inversiones o mantienen funcionando centrales contaminantes por deficiencias que podrían corregirse económicamente.
Por eso, las autoridades deben publicar datos detallados sobre la ubicación, duración y causa de cada reducción. Sin esa información es difícil determinar qué proporción constituye una decisión económica razonable y cuál responde al retraso de las redes.
América Latina parte de una posición favorable
América Latina y el Caribe mantienen una de las matrices eléctricas más renovables del mundo.
Según la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía, las fuentes renovables aportaron alrededor de 67% de la generación regional en abril de 2026. La hidroelectricidad representó 44,6%, seguida por el gas natural con 23,2% y la energía eólica con 12,2%.
La energía solar todavía aportó aproximadamente 5% de la generación regional, pero se encuentra entre las tecnologías de crecimiento más rápido.
La elevada participación hidroeléctrica proporciona una ventaja. Las centrales con embalses pueden ajustar su producción y complementar la variabilidad solar y eólica, siempre que exista suficiente agua, transmisión y coordinación.
También crea una vulnerabilidad. Las sequías pueden reducir simultáneamente la principal fuente renovable y parte de la flexibilidad disponible, obligando a utilizar más gas, carbón o combustibles líquidos.
La diversificación hacia solar y eólica reduce la dependencia de las lluvias. Pero, sin redes y almacenamiento, esa diversificación puede generar nuevos cuellos de botella.
La transición entra en su etapa de infraestructura
La primera fase de la transición energética latinoamericana estuvo concentrada en atraer inversión hacia parques solares y eólicos.
La siguiente será menos visible, más costosa y probablemente más difícil políticamente.
La región necesitará:
- Líneas de transmisión de alta tensión.
- Subestaciones y sistemas digitales de control.
- Baterías y almacenamiento de larga duración.
- Interconexiones entre países.
- Medidores y tarifas que incentiven la demanda flexible.
- Mercados de capacidad y servicios complementarios.
- Equipos que proporcionen inercia y estabilidad.
- Procesos de conexión más transparentes.
- Planificación conjunta de generación y redes.
Un parque solar puede construirse en uno o dos años. Una línea de transmisión puede necesitar mucho más tiempo debido a permisos, servidumbres, consultas comunitarias y financiación.
Si ambos procesos no se coordinan, la región continuará inaugurando capacidad que no puede utilizar plenamente.
Más megavatios no garantizan más electricidad útil
República Dominicana y Chile se encuentran en etapas diferentes, pero enfrentan la misma realidad.
La capacidad instalada no equivale a energía efectivamente entregada. Tampoco una matriz más renovable garantiza por sí sola una red más confiable.
Los sistemas eléctricos deben mantener un equilibrio instantáneo entre producción y consumo, transportar la energía hasta donde se necesita y resistir fallas sin colapsar. Cumplir esas funciones exige infraestructura, tecnología y reglas que no aparecen automáticamente con cada nuevo proyecto solar o eólico.
El vertimiento es una señal de que la transición avanza. Pero también indica que la inversión en generación comenzó a superar la modernización del sistema que debe integrarla.
América Latina ya demostró que puede construir renovables. El próximo examen será demostrar que puede transportar, almacenar y administrar esa electricidad sin desperdiciarla ni comprometer la seguridad de sus redes.
Fuentes principales: reportaje original de IPS, reducciones renovables publicadas por el Coordinador Eléctrico Nacional de Chile, datos operativos del sistema dominicano e informe regional de generación de Olade.