Los precios del petróleo cerraron la semana con fuertes ganancias después de que Estados Unidos amenazara con mantener indefinidamente el bloqueo naval sobre Irán, reduciendo las expectativas de una pronta normalización del transporte energético a través del estrecho de Ormuz.
Los futuros del Brent terminaron el viernes en 88,52 dólares por barril, un avance diario de 1,7%, mientras el West Texas Intermediate (WTI) cerró en 82,40 dólares, con una subida de 1,4%.
En el conjunto de la semana, el Brent acumuló una ganancia de 5,9% y el WTI avanzó 5,4%.
El comportamiento refleja el regreso de una prima de riesgo sobre uno de los corredores energéticos más importantes del mundo. Antes del conflicto, por Ormuz circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido globalmente y una proporción similar del comercio internacional de gas natural licuado.
La posibilidad de que las restricciones se prolonguen obliga al mercado a contemplar no solamente una interrupción temporal, sino un cambio más duradero en las rutas, los costos y la disponibilidad de crudo y combustibles.
Washington endurece su posición
El Gobierno estadounidense advirtió que podría mantener el bloqueo naval sobre Irán de manera indefinida y anunció que prepara nuevas medidas para intensificar el aislamiento económico de Teherán.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, adelantó que Washington presentará nuevas acciones durante la próxima semana, aunque no ofreció detalles sobre su alcance.
Las declaraciones redujeron las esperanzas de que las conversaciones para alcanzar un alto el fuego permitan restablecer rápidamente la navegación por Ormuz.
El viernes, el presidente Donald Trump elevó todavía más la presión al asegurar que Estados Unidos controla el tránsito por el estrecho y sugerir que podría llegar a declararlo territorio estadounidense. Irán rechazó esa posición y sostiene que cualquier apertura o cierre de la vía marítima dependerá de Teherán.
Más allá de la viabilidad jurídica o diplomática de esas declaraciones, su efecto sobre el mercado es inmediato: aumentan la incertidumbre sobre la duración del conflicto y la seguridad de las embarcaciones que atraviesan la región.
Bjarne Schieldrop, analista de SEB Research, señaló que la estrategia anunciada por Washington implica una extensión considerable de las tensiones y reduce las posibilidades de recuperar los flujos normales en el corto plazo.
El tránsito por Ormuz sigue restringido
El movimiento de embarcaciones a través del estrecho cayó por debajo del promedio mensual hacia el cierre de la semana, mientras Washington y Teherán presentaban versiones enfrentadas sobre quién controla efectivamente el paso marítimo.
La situación se agravó después de que dos buques de la petrolera estatal Abu Dhabi National Oil Company fueran atacados mientras transitaban por la zona. El Gobierno de Emiratos Árabes Unidos atribuyó el incidente a Irán y condenó la acción.
Los ataques añaden un riesgo físico a una interrupción que hasta ahora también ha estado condicionada por bloqueos, restricciones operativas, sanciones y disputas sobre las condiciones de navegación.
El problema para el mercado no consiste únicamente en determinar cuántos barriles dejan de cruzar el estrecho en un día concreto. También debe incorporar:
- El costo adicional de los seguros marítimos.
- La disponibilidad de buques dispuestos a entrar en la zona.
- Las primas exigidas por armadores y tripulaciones.
- Los posibles retrasos en las entregas.
- La capacidad de utilizar rutas alternativas.
- El riesgo de nuevos ataques contra buques o infraestructura energética.
Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos disponen de oleoductos que permiten evitar parcialmente el estrecho, pero esa infraestructura no tiene capacidad suficiente para reemplazar todo el volumen que normalmente circula por Ormuz.
Una interrupción prolongada, por tanto, podría seguir afectando al mercado incluso si algunos cargamentos reciben autorización para transitar.
¿Por qué el petróleo no subió todavía más?
La reacción de los precios fue importante, pero relativamente contenida frente a la magnitud potencial del riesgo.
El Brent llegó a superar brevemente los 90 dólares durante la semana, pero terminó por debajo de ese nivel. El comportamiento muestra que los operadores no están valorando solamente la amenaza geopolítica.
Dos fuerzas bajistas continúan limitando el avance.
La primera es el aumento de las reservas comerciales en Estados Unidos. Los inventarios estadounidenses de crudo registraron su mayor incremento semanal en más de tres años y medio, una señal de que la disponibilidad inmediata es menos ajustada de lo que se temía.
La segunda es el debilitamiento de las perspectivas de consumo.
Los últimos informes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y de la Agencia Internacional de Energía apuntaron hacia un crecimiento más moderado de la demanda mundial. Una economía menos dinámica y un consumo inferior al previsto pueden compensar parcialmente la pérdida de barriles procedentes de Oriente Medio.
Norbert Rücker, responsable de economía e investigación de próxima generación de Julius Baer, destacó que los inventarios se mantienen mejor de lo esperado y que esa resistencia debería ejercer presión bajista sobre los precios.
El mercado se encuentra, por tanto, dividido entre dos señales opuestas:
| Presión alcista | Presión bajista |
|---|---|
| Bloqueo prolongado sobre Irán | Aumento de inventarios en Estados Unidos |
| Menor tránsito por Ormuz | Menor crecimiento esperado de la demanda |
| Ataques contra embarcaciones | Existencias superiores a lo temido |
| Riesgo para petróleo y GNL | Temor a una desaceleración económica |
| Mayores costos de transporte y seguros | Posible liberación de oferta alternativa |
Esa tensión explica por qué el petróleo avanzó durante la semana sin entrar en una escalada descontrolada.
Los destilados representan otro foco de presión
El equilibrio del mercado no depende únicamente de la oferta de crudo. La disponibilidad de diésel y otros destilados medios también comienza a preocupar a operadores y consumidores.
Las refinerías dañadas o afectadas en el golfo Pérsico y Rusia limitan la capacidad de transformar el petróleo en combustibles comercializables. Al mismo tiempo, las restricciones de exportación y la menor actividad de algunas refinerías chinas reducen otra posible fuente de suministro.
Esto significa que una eventual reapertura de Ormuz no resolvería inmediatamente todas las tensiones.
El crudo tendría que llegar a las refinerías, ser procesado y posteriormente transportado hasta los mercados deficitarios. Si la capacidad refinadora continúa restringida, los precios del diésel podrían mantenerse elevados incluso después de una moderación del Brent.
El impacto sería especialmente relevante para el transporte de mercancías, la agricultura, la industria, la minería y las economías que dependen de la generación eléctrica con combustibles líquidos.
La duración importa más que el anuncio
Los mercados energéticos suelen reaccionar con rapidez ante un ataque, una sanción o una declaración política. Sin embargo, el efecto económico final depende de cuánto tiempo permanezca interrumpida la oferta.
Una restricción de varios días puede compensarse mediante inventarios, cargamentos almacenados y ajustes temporales en las rutas de abastecimiento.
Un bloqueo de varios meses exige cambios mucho más profundos.
Los compradores tendrían que buscar nuevos proveedores, competir por cargamentos disponibles y asumir mayores distancias de transporte. Las refinerías diseñadas para procesar determinados tipos de crudo podrían verse obligadas a pagar más por calidades compatibles.
Los países importadores también comenzarían a utilizar sus reservas estratégicas o a subsidiar combustibles para contener el impacto sobre consumidores y empresas.
La amenaza de un bloqueo indefinido cambia así la pregunta central del mercado. Ya no se trata solamente de cuándo volverán algunos buques a cruzar Ormuz, sino de si el sistema energético internacional debe prepararse para operar durante un periodo prolongado con flujos inferiores a los normales.
Qué observar durante los próximos días
La dirección inmediata del petróleo dependerá de varios indicadores:
- El tránsito efectivo por Ormuz. Los datos sobre petroleros y cargamentos tendrán más peso que las afirmaciones contrapuestas de Washington y Teherán.
- Las nuevas medidas estadounidenses. El mercado deberá evaluar si las sanciones anunciadas afectan exportaciones, bancos, aseguradoras, operadores portuarios o compradores de crudo iraní.
- La seguridad marítima. Nuevos ataques contra embarcaciones podrían elevar rápidamente las primas de riesgo y los costos de transporte.
- Los inventarios estadounidenses. Otra acumulación importante reforzaría la percepción de que existe suficiente oferta inmediata.
- La demanda mundial. Señales de desaceleración en Estados Unidos, Europa o China podrían limitar nuevas subidas.
- El mercado de combustibles. Un deterioro de los inventarios de diésel podría sostener los precios incluso si el crudo se estabiliza.
El mercado paga por la incertidumbre
El cierre semanal confirma que el petróleo vuelve a incorporar una prima geopolítica considerable. Pero también demuestra que los operadores todavía no descuentan una pérdida catastrófica y permanente del suministro.
Si el tránsito por Ormuz mejora o aparecen avances diplomáticos, parte de la subida podría desaparecer con rapidez. Los inventarios elevados y la debilidad de la demanda proporcionarían argumentos para una corrección.
Si el bloqueo se prolonga, los ataques continúan y las restricciones comienzan a reducir de forma visible los cargamentos disponibles, el Brent podría volver a superar los 90 dólares y mantenerse por encima de ese nivel.
Por ahora, el mercado se encuentra entre el temor a una interrupción histórica y la evidencia de que las reservas disponibles siguen absorbiendo parte del impacto.
El petróleo subió porque disminuyeron las expectativas de una solución cercana. No avanzó todavía más porque el mundo dispone de inventarios y porque la demanda pierde fuerza.
La duración del bloqueo determinará cuál de esas dos fuerzas termina imponiéndose.