Zambia espera el resultado de unas elecciones presidenciales que decidirán mucho más que la continuidad del Gobierno de Hakainde Hichilema.

El país del sur de África posee algunos de los depósitos de cobre más importantes del mundo y pretende elevar su producción hasta tres millones de toneladas anuales en 2031. Esa meta lo coloca en el centro de la competencia entre China y Estados Unidos por los minerales necesarios para construir redes eléctricas, vehículos, centros de datos, sistemas de defensa y tecnologías de bajas emisiones.

China ya ocupa una posición consolidada en la minería, las finanzas y la infraestructura del país. Estados Unidos, en cambio, intenta recuperar espacio mediante nuevas inversiones, acuerdos sobre minerales críticos y corredores de transporte que permitan llevar el cobre africano hacia los mercados occidentales.

El presidente Hichilema busca un segundo mandato de cinco años presentándose como el dirigente que reestructuró más de US$12.000 millones en deuda y recuperó la confianza de los inversores.

Su principal rival, Brian Mundubile, encabeza una alianza opositora que acusa al Gobierno de no haber convertido la estabilidad macroeconómica y la inversión minera en mejores condiciones de vida para la mayoría de los zambianos.

El resultado definirá quién administrará una posible expansión histórica del cobre. También pondrá a prueba la capacidad de Zambia para relacionarse con ambas potencias sin quedar subordinada a ninguna.

Zambia, una potencia minera con una población empobrecida

Zambia es un país sin salida al mar, con aproximadamente 22 millones de habitantes, situado entre la República Democrática del Congo, Angola, Tanzania, Malaui, Mozambique, Zimbabue, Botsuana y Namibia.

Desde su independencia del Reino Unido en 1964, el cobre ha constituido la columna vertebral de su economía.

Gran parte de la actividad se concentra en la provincia de Copperbelt y en las regiones del noroeste, donde operan minas de escala internacional. El metal representa una de las principales fuentes de exportaciones, divisas, empleo industrial e ingresos públicos.

La dependencia también ha hecho que la economía sea vulnerable a las variaciones de precios, a los problemas operativos de las minas y a las decisiones de compañías extranjeras.

Zambia puede crecer con rapidez cuando aumenta la producción o sube el precio del cobre. Pero esa riqueza no siempre se refleja en servicios públicos, empleos de calidad o ingresos suficientes para la población.

La contradicción atraviesa las elecciones.

Hichilema puede presentar una recuperación macroeconómica, una inflación más controlada y miles de millones de dólares en nuevas inversiones. Muchos votantes continúan preocupados por el costo de los alimentos, el desempleo y la desigualdad.

La disputa interna consiste en determinar quién se beneficia del cobre. La dimensión geopolítica surge de quién lo financia, quién lo extrae y hacia qué mercados será transportado.

Hichilema busca un segundo mandato

Hakainde Hichilema, empresario y dirigente del Partido Unido para el Desarrollo Nacional, llegó al poder en 2021 después de derrotar al entonces presidente Edgar Lungu.

Su administración heredó una economía profundamente endeudada. Zambia había suspendido pagos de su deuda soberana en 2020, convirtiéndose en uno de los primeros países africanos en incumplir sus obligaciones durante la pandemia.

El problema incluía préstamos de China, acreedores comerciales y otras instituciones internacionales.

Durante el mandato de Hichilema, Zambia reestructuró más de US$12.000 millones y comenzó a recuperar acceso a capital e inversión extranjera.

El Gobierno también buscó mejorar las condiciones para las compañías mineras con la expectativa de elevar la producción de cobre desde menos de un millón hasta tres millones de toneladas anuales en 2031.

La meta es extraordinariamente ambiciosa. Requerirá ampliar minas existentes, desarrollar nuevos depósitos y construir la electricidad, las carreteras, los ferrocarriles y las plantas de procesamiento necesarias.

Hichilema presenta esa estrategia como la base de una recuperación de largo plazo. Sus críticos sostienen que las reformas han favorecido a inversores y acreedores sin mejorar suficientemente la vida cotidiana.

También enfrenta acusaciones de debilitar a la oposición y restringir el espacio político. Su Gobierno rechaza esos señalamientos.

Quién es Brian Mundubile

Brian Mundubile, el principal rival del presidente, fue jefe de la bancada gubernamental durante la administración de Edgar Lungu y ahora lidera una alianza de partidos opositores.

Su campaña ha combinado las críticas económicas con promesas de recuperar libertades políticas y distribuir de manera más directa los beneficios de los recursos naturales.

Mundubile intenta canalizar el descontento de los votantes que no perciben una mejora proporcional al crecimiento de las inversiones mineras.

Su llegada al poder podría provocar una revisión de algunas políticas económicas y acuerdos, pero no necesariamente una ruptura con la minería extranjera.

Cualquier Gobierno zambiano necesitará capital internacional para cumplir la meta de producción. La diferencia estará en las condiciones fiscales, regulatorias y laborales negociadas con las empresas y en el equilibrio entre China, Estados Unidos y otros socios.

El conteo continúa bajo tensión

La votación se celebró el jueves 13 de agosto y los resultados definitivos todavía no habían sido proclamados.

El conteo fue suspendido temporalmente el viernes después de ataques contra funcionarios electorales y el robo de papeletas en algunos centros. Una persona vinculada con un partido murió y nueve sospechosos fueron detenidos, según la policía.

La Comisión Electoral reanudó posteriormente el proceso tras reforzar la seguridad.

Los primeros resultados parciales mostraban una ventaja de Hichilema, pero procedían de una fracción muy pequeña de las 226 circunscripciones y no permitían proyectar el resultado nacional con certeza.

Un candidato necesita superar 50% de los votos para evitar una segunda vuelta. La Comisión Electoral esperaba completar el proceso antes del lunes.

La incertidumbre política importa para los inversores porque los proyectos mineros requieren permisos, reglas fiscales y acuerdos de infraestructura que deben mantenerse durante décadas.

Por qué el cobre se volvió estratégico

El cobre ha sido un material industrial esencial durante más de un siglo, pero la electrificación está aumentando su importancia geopolítica.

Se utiliza en:

  • Líneas eléctricas y transformadores.
  • Motores y generadores.
  • Vehículos eléctricos.
  • Paneles solares y turbinas eólicas.
  • Baterías y sistemas de almacenamiento.
  • Centros de datos.
  • Equipos electrónicos.
  • Sistemas aeroespaciales y de defensa.
  • Edificios e infraestructura industrial.

Prácticamente cualquier expansión de la generación eléctrica requiere más cobre.

La inteligencia artificial también aumenta la demanda. Los nuevos centros de datos necesitan conexiones, subestaciones, sistemas de refrigeración, generadores y cableado de gran capacidad.

La Agencia Internacional de Energía advierte que la cartera actual de proyectos mineros podría resultar insuficiente para cubrir las necesidades previstas durante la próxima década.

Abrir una mina puede requerir más de diez años entre exploración, permisos, financiamiento y construcción. Esa lentitud convierte los depósitos ya identificados de Zambia en activos estratégicos.

La competencia no consiste solamente en obtener cobre hoy. Consiste en asegurar el suministro que alimentará las industrias de la década de 2030.

China ya tiene una posición consolidada

China construyó su influencia en Zambia durante décadas mediante préstamos, obras de infraestructura, comercio e inversiones mineras.

Sus compañías participan en minas, fundiciones y plantas de procesamiento. Beijing también se convirtió en uno de los grandes acreedores del país.

Para Zambia, esa relación proporcionó capital e infraestructura que otras potencias no siempre estuvieron dispuestas a financiar.

Para China, garantizó acceso a un metal esencial para su industria eléctrica, manufacturera y tecnológica.

La dependencia generó problemas.

El incumplimiento de la deuda en 2020 mostró el peligro de asumir obligaciones que la economía no podía sostener. Las negociaciones posteriores también evidenciaron que ningún acuerdo de reestructuración podía avanzar fácilmente sin la participación china.

Las operaciones mineras han provocado además conflictos laborales y ambientales.

El colapso de una presa de residuos en una mina de propiedad china contaminó el sistema del río Kafue y elevó la preocupación por la supervisión ambiental. Millones de personas dependen directa o indirectamente de esa cuenca.

El incidente no define todas las inversiones chinas, pero muestra el costo que puede producir una expansión minera sin vigilancia suficiente.

Estados Unidos intenta recuperar terreno

Washington observa a Zambia como parte de una estrategia más amplia para reducir la concentración de las cadenas de minerales críticos bajo control chino.

Estados Unidos y sus aliados mantienen una gran capacidad de consumo, financiamiento y tecnología, pero dependen de China para el procesamiento de numerosos minerales y componentes industriales.

La respuesta estadounidense incluye inversiones en minas, plantas de refinación, reciclaje y acuerdos con países productores de África, América Latina y Australia.

Zambia ofrece una combinación especialmente atractiva: depósitos de cobre, relativa estabilidad política y proximidad con la República Democrática del Congo, otro gigante mundial de minerales.

Uno de los proyectos centrales es el Corredor de Lobito, una red ferroviaria y logística que pretende conectar las zonas mineras de Zambia y el Congo con el puerto atlántico de Lobito, en Angola.

La ruta permitiría transportar minerales hacia el océano Atlántico sin depender exclusivamente de corredores orientados hacia puertos controlados o financiados por intereses chinos.

No se trata solamente de una obra comercial. Es una apuesta por modificar la geografía del comercio minero africano.

La competencia no obliga a Zambia a escoger un solo socio

Presentar la elección como una decisión binaria entre China y Estados Unidos simplificaría demasiado la situación.

China posee capital, empresas, relaciones comerciales e infraestructura ya establecidas. Estados Unidos puede ofrecer financiación alternativa, acceso a otros mercados y una mayor diversificación.

Zambia necesita ambas cosas.

Una ruptura con Beijing sería económicamente costosa y poco realista. Depender exclusivamente de China también reduciría la capacidad del país para negociar mejores condiciones.

La estrategia más favorable sería utilizar la competencia entre las potencias para atraer inversión, ampliar mercados y obtener infraestructura sin entregar control excesivo sobre sus recursos.

Eso exige un Estado capaz de negociar contratos, recaudar impuestos, vigilar el ambiente y evitar que la deuda vuelva a crecer hasta niveles insostenibles.

La existencia de múltiples oferentes mejora la posición negociadora de Zambia. No garantiza que sus gobernantes utilicen esa ventaja en beneficio de la población.

Triplicar la producción requerirá mucha electricidad

El objetivo de alcanzar tres millones de toneladas anuales no depende únicamente de atraer compañías mineras.

Extraer, triturar, transportar y procesar cobre consume grandes cantidades de electricidad.

Zambia obtiene buena parte de su generación de centrales hidroeléctricas, lo que ofrece energía relativamente limpia, pero expone al país a sequías y variaciones en el nivel de los embalses.

Los periodos de escasez hídrica han obligado a imponer cortes y reducir el suministro a minas e industrias.

Triplicar la producción sin ampliar simultáneamente la generación y las redes podría crear una competencia entre minería, hogares y otros sectores económicos.

El próximo Gobierno tendrá que desarrollar una combinación de:

  • Nuevas centrales hidroeléctricas.
  • Generación solar.
  • Almacenamiento.
  • Interconexiones regionales.
  • Centrales de respaldo.
  • Líneas de transmisión hacia las zonas mineras.
  • Mejoras en eficiencia energética.

La seguridad de suministro será tan importante como la calidad de los depósitos.

Una mina sin electricidad confiable no puede cumplir sus metas de producción, aunque disponga de capital y compradores.

Más extracción no garantiza desarrollo

El aumento de la producción puede elevar exportaciones, ingresos fiscales y empleo. También puede dejar al país más expuesto a los precios internacionales si no desarrolla otras actividades.

Zambia necesita avanzar desde la extracción hacia el procesamiento y la fabricación de productos de mayor valor.

Exportar concentrado de cobre genera menos beneficios que refinarlo, transformarlo en alambre o utilizarlo en componentes eléctricos.

Pero la industrialización requiere electricidad confiable, personal capacitado, infraestructura y acceso competitivo a mercados internacionales.

El país también tendrá que evitar que la expansión minera reproduzca antiguos problemas:

  • Contratos opacos.
  • Exenciones fiscales excesivas.
  • Contaminación.
  • Desplazamiento de comunidades.
  • Dependencia de deuda externa.
  • Exportación de materias primas sin procesamiento.
  • Distribución desigual de los ingresos.

La verdadera medida del éxito no será alcanzar tres millones de toneladas, sino convertir esa producción en desarrollo sostenible.

Una elección nacional observada desde dos capitales

Los votantes zambianos acudieron a las urnas preocupados por empleos, alimentos, servicios públicos, corrupción y libertades políticas.

Washington y Beijing observan otra dimensión: quién administrará uno de los recursos más importantes para la economía electrificada.

China quiere proteger las inversiones y relaciones construidas durante décadas. Estados Unidos pretende demostrar que puede ofrecer una alternativa creíble en un continente donde perdió espacio comercial e industrial.

El ganador de las elecciones tendrá la oportunidad de negociar con ambos.

También heredará una responsabilidad difícil: atraer miles de millones de dólares sin entregar los recursos a condiciones desfavorables; ampliar la minería sin destruir las fuentes de agua; y aumentar las exportaciones sin volver a caer en una crisis de deuda.

El cobre convirtió a Zambia en un país estratégico. Las elecciones decidirán si esa posición se transforma en mayor autonomía o en una nueva forma de dependencia.

Fuentes principales: Associated Press sobre el interés de China y Estados Unidosactualización de AP sobre el conteo electoralportal oficial de resultados de la Comisión Electoral de Zambia y Global Critical Minerals Outlook 2026 de la Agencia Internacional de Energía.