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# Vicepresidente JD Vance dice que la producción de Venezuela "ya está subiendo"
- URL: https://www.theenergypost.com/vicepresidente-jd-vance-dice-que-la-produccion-de-venezuela-ya-esta-subiendo/
- Published: 2026-08-31T17:57:10.000Z
- Updated: 2026-08-31T17:57:10.000Z
- Description: Tres días después del anuncio del acuerdo petrolero entre Washington y Caracas, el vicepresidente estadounidense atribuyó a Venezuela parte de la contención de los precios del crudo en plena guerra con Irán.
- Author: The Energy Post
- Tags: Estados Unidos

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó este lunes desde la Base Conjunta Andrews que el aumento de la producción petrolera venezolana ya está en marcha y que es una de las razones por las que el crudo no escaló a los niveles extremos que muchos analistas proyectaban durante la guerra con Irán. "Ya estamos viendo un aumento significativo en la producción petrolera de Venezuela", dijo a periodistas, y sostuvo que preguntar cuándo comenzará el incremento es un error porque el proceso ya ocurre. Admitió, en la misma declaración, que los precios "obviamente están más altos que hace unos meses".

> 🇺🇸🇻🇪‼️ | El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó desde la Base Conjunta Andrews que la producción petrolera de Venezuela ya está creciendo de forma significativa, un factor clave para estabilizar los precios del crudo a nivel mundial. "Ya estamos viendo un aumento… [pic.twitter.com/E85IoPEgXk](https://t.co/E85IoPEgXk?ref=theenergypost.com)
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Las palabras de Vance llegan tres días después de que el presidente Donald Trump anunciara lo que llamó el mayor acuerdo petrolero de la historia: un pacto con el gobierno encargado de Delcy Rodríguez que daría a una empresa privada con control mayoritario estadounidense el desarrollo de 17 campos con un potencial declarado de 65.000 millones de barriles, alrededor de 21% de las reservas probadas de Venezuela. La afirmación del vicepresidente mezcla, sin embargo, dos fenómenos distintos: una recuperación de producción que comenzó meses antes del acuerdo y los efectos de un pacto que todavía no tiene barriles, cronograma público ni texto conocido.

## Qué dicen los datos de producción

La producción venezolana sí creció en 2026, pero desde un piso provocado por la propia política estadounidense. Tras el bloqueo naval impuesto en diciembre de 2025 y la operación militar del 3 de enero que capturó a Nicolás Maduro e instaló a Rodríguez como presidenta encargada, la producción reportada directamente a la OPEP cayó de unos 1,12 millones de barriles diarios a 924.000 en enero, la mayor pérdida mensual del grupo.

Desde entonces la recuperación fue sostenida: las licencias del Tesoro estadounidense a Trafigura, Vitol y a empresas de servicios destrabaron exportaciones y diluyentes, y la Faja del Orinoco revirtió los recortes. Para julio, la comunicación directa de Venezuela a la OPEP volvió al entorno de 1,2 millones de barriles diarios, un nivel que no se reportaba desde 2019, mientras las fuentes secundarias del cártel y una encuesta de Bloomberg ubicaron el mes en torno a 1,12–1,16 millones. La brecha entre ambas mediciones es habitual y conviene retenerla: el dato oficial venezolano tiende a superar en unos 50.000–80.000 barriles lo que estiman rastreadores independientes.

En términos netos, el balance de 2026 es una recuperación de entre 200.000 y 280.000 barriles diarios desde el mínimo de enero, que devuelve al país aproximadamente a donde estaba antes del bloqueo. Es un aumento real —en eso Vance tiene razón— pero es la reversión de un shock, no producción incremental atribuible al acuerdo anunciado el viernes.

## El acuerdo, todavía sin letra chica

Según lo comunicado por ambas partes, el pacto tendría una vigencia de 25 años y contempla más de US$100.000 millones de inversión y unos US$209.000 millones en tributos para el Estado venezolano, calculados a un precio de referencia de US$65 por barril. Un funcionario estadounidense citado por AP indicó que Washington recibiría 55% de la producción efectiva de la nueva empresa, con participación accionaria y derecho a comprar crudo a costo, y que esas compras se destinarían a la Reserva Estratégica de Petróleo, hoy por debajo de 300 millones de barriles tras un drenaje de más de 100 millones en lo que va del año.

Los primeros movimientos corporativos existen pero son incipientes. Hunt Oil, productora privada de Dallas, firmó un acuerdo para desarrollar los campos Caro y Carisito, y Rodríguez mencionó a Chevron, Repsol, Eni, Shell y BP como candidatas a convenios adicionales. Su gobierno fijó como primera meta superar 1,5 millones de barriles diarios, alrededor de 30% por encima del nivel actual.

Nada de eso equivale a ejecución. No se conoce el texto del acuerdo, la identidad de la empresa que concentraría el control, la estructura societaria, el tratamiento de los socios existentes de PDVSA ni el estatus jurídico frente a la legislación venezolana, que reserva al Estado la mayoría en la explotación de hidrocarburos. Economistas venezolanos de ambos lados del espectro —Ricardo Hausmann y Francisco Rodríguez entre ellos— cuestionaron duramente los términos difundidos, y Rodríguez debió salir el sábado a defender que Caracas conserva la propiedad de sus reservas.

## El vínculo con los precios

El trasfondo de la declaración de Vance es la presión política por la gasolina. La guerra con Irán, iniciada el 28 de febrero, llevó el Brent por encima de US$115 en marzo y mantuvo el promedio que pagan los consumidores estadounidenses arriba de US$4 por galón durante todo agosto, a poco más de dos meses de las elecciones legislativas de noviembre. El Brent opera hoy en torno a US$88–90, lejos de los US$200 que algunos proyectaban en el peor momento del cierre de Ormuz, pero muy por encima de los US$65 previos al conflicto.

La contribución venezolana a esa contención es real pero modesta en escala: los 200.000–280.000 barriles recuperados equivalen a una fracción de los 6–8 millones de barriles diarios que el Golfo Pérsico dejó de exportar en los peores momentos del conflicto, flujos que según Goldman Sachs se recuperaron parcialmente hasta 15–16 millones. Los analistas coinciden en que el efecto grande, si llega, tomará años. Kevin Book, de ClearView Energy Partners, advirtió que desplegar US$100.000 millones y traducirlos en barriles requiere "muchos años". JPMorgan estimó en enero que, con estabilidad y licencias, Venezuela podía sumar rápido unos 250.000 barriles hasta 1,2 millones —exactamente lo que ocurrió— pero que volver a 3 millones exigiría al menos una década. Rebecca Bill Chavez, del Inter-American Dialogue, lo resumió así: la narrativa política corre muy por delante de lo que Venezuela puede entregar en el surtidor.

## The bottom line

Lo que cambia: el Gobierno estadounidense convierte la recuperación petrolera venezolana en argumento electoral de precios, y el acuerdo del viernes le da un marco para reclamar como propio cualquier barril adicional.

Lo que no cambia: la capacidad instalada. El crecimiento de 2026 es la reversión del bloqueo de diciembre–enero; el salto estructural depende de capital, taladros, diluyentes e infraestructura que tardan años en materializarse.

Lo que falta: el texto del acuerdo, la empresa que lo ejecutará, su encaje con la ley venezolana y las licencias de OFAC que formalicen el nuevo régimen.

El dato para evaluar: el reporte mensual de la OPEP de mediados de septiembre (producción de agosto, primer mes completo posanuncio) y si la brecha entre la cifra oficial venezolana y las fuentes secundarias se amplía o se cierra.