Los países miembros del G7 comenzaron a liberar 100 millones de barriles de petróleo y diésel de sus reservas estratégicas durante un periodo de cuatro meses. A esta medida coordinada se han sumado once naciones de la Unión Europea —incluidas Alemania, Francia e Italia, junto a Bélgica, Dinamarca, Grecia, Luxemburgo, Portugal, Letonia, Suecia y los Países Bajos— con una aportación adicional de 42,6 millones de barriles. La operación cuenta con el respaldo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y forma parte del marco aprobado para canalizar hasta 400 millones de barriles en respuesta a la estrechez de oferta global derivada del bloqueo del Estrecho de Ormuz.

El despliegue de inventarios públicos busca compensar la pérdida de flujos marítimos clave para el suministro de crudo y refinados, al tiempo que atiende los compromisos internacionales de mantener reservas de contingencia equivalentes a por lo menos 90 días de importaciones netas.

Medidas nacionales, refinación y contención de precios

El impacto de la liberación coordinada se complementa con iniciativas regulatorias y corporativas en los mercados minoristas europeos:

  • Estrategia y subsidios en Francia: El gobierno francés anunció la descarga de 10 millones de barriles de sus inventarios en tres meses, acompañados de esquemas de fiscalización para transferir la rebaja de entre 12 y 18 céntimos de euro por litro a las estaciones de servicio.
  • Topes tarifarios en distribución: La mayor comercializadora gala, TotalEnergies, inició la aplicación de descuentos en 705 gasolineras fijando el diésel a 2,15 euros por litro y estableciendo un techo de 2,25 euros por litro en el conjunto de su red nacional.
  • Estabilización de refinados: La prioridad otorgada al diésel dentro del volumen liberado responde a la alta vulnerabilidad de la cuenca europea ante distorsiones en los fletes y restricciones de capacidad en el procesamiento regional.