Los gobiernos de Corea del Sur y Estados Unidos avanzan en las negociaciones finales para concretar una serie de proyectos energéticos de alta escala, diseñados para abastecer la creciente demanda eléctrica impulsada por los centros de datos de inteligencia artificial y la industria tecnológica estadounidense. El paquete contempla iniciativas clave como una central eléctrica en territorio texano y ambiciosos desarrollos nucleares, estructurados bajo un compromiso financiero masivo pactado entre ambos aliados.
Este entendimiento se enmarca en el gran acuerdo comercial bilateral alcanzado previamente, mediante el cual Corea del Sur se comprometió a canalizar inversiones en Estados Unidos por 350.000 millones de dólares —divididos entre el sector de construcción naval y proyectos estratégicos— a cambio de reducciones arancelarias a las importaciones surcoreanas. Ante las demandas de Washington por asegurar una mayor autosuficiencia energética e industrial, la infraestructura eléctrica norteamericana se ha convertido en el eje central de las discusiones de capital.
Mecanismo, cifras y proyectos en debate
- Planta de gas en Texas: El proyecto inicial destacado dentro del plan corresponde a una central de ciclo combinado de gas natural de 6,3 gigavatios (GW) situada en Encinal, Texas. Con un costo estimado en torno a los 22.300 millones de dólares, la obra se desarrollaría por etapas para mitigar riesgos y solventar la escasez de energía en polos de alta demanda tecnológica.
- Expansión nuclear: Las conversaciones también consideran la construcción de hasta ocho grandes reactores nucleares en los Estados Unidos, con un costo calculado en unos 15.000 millones de dólares por unidad. El esquema tecnológico baraja una combinación entre los diseños AP1000 de la estadounidense Westinghouse y los reactores APR1400 de manufactura surcoreana.
- Participación industrial y renegociaciones: Seúl ha buscado una participación accionaria directa en Westinghouse, al tiempo que ambas administraciones discuten los mecanismos de gobernanza, los calendarios de desembolso y las fórmulas de distribución de riesgos y ganancias para asegurar la viabilidad comercial de las obras.
Pese al avance diplomático, las negociaciones han encontrado fricciones de última hora en torno a las garantías de rentabilidad, los plazos de ejecución y las exigencias sobre la velocidad de los flujos de capital iniciales. Expertos financieros advierten que la magnitud económica de los proyectos nucleares y de gas podría desbordar las previsiones presupuestarias iniciales, obligando a Seúl y Washington a reajustar el alcance de los contratos para proteger el rigor comercial y los intereses nacionales de ambas partes.
El macropaquete de inversión energética entre Corea del Sur y Estados Unidos representa un paso decisivo para apuntalar la infraestructura eléctrica e industrial norteamericana frente a la era digital, aunque su éxito definitivo dependerá de conciliar los intereses de rentabilidad comercial y los plazos de ejecución entre ambos países.