La logística marítima y los flujos de exportación de crudo desde la cuenca del Golfo Pérsico continúan mostrando señales de estabilización técnica a siete meses del inicio del conflicto armado en el Medio Oriente.
Según afirmó este lunes 12 de octubre de 2026 el Secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, los volúmenes de petróleo crudo provenientes de la región han recuperado entre el 80% y el 90% de los niveles previos a las hostilidades.
En su intervención por videoconferencia durante la sesión inaugural del 25.º Congreso del Consejo Mundial del Petróleo (WPC) en Riad, Arabia Saudí, el funcionario estadounidense precisó que la oferta combinada entre el paso del Estrecho de Ormuz y los sistemas troncales de oleoductos transcontinentales alcanza actualmente un promedio de 14 millones de barriles diarios (bpd).
Pese a admitir que la coyuntura geopolítica mantiene un elevado grado de vulnerabilidad para los mercados internacionales, Wright sostuvo que el crudo cotiza actualmente en una franja de precios "viable y razonable", aun cuando la referencia global del crudo Brent registra un incremento acumulado cercano al 70% en lo que va del año como consecuencia directa del bloqueo inicial en el estrecho.
No obstante, la autoridad energética de Washington diferenció la recuperación del crudo no procesado frente al severo cuello de botella que persiste en la cadena de refinación, donde la oferta de destilados medios —particularmente el diésel— continúa operando con niveles deprimidos situados entre el 25% y el 35% de la capacidad previa al conflicto.
Cursos alternativos de transporte, amenaza hutí y el mercado de refinados
El balance presentado ante los delgados internacionales del WPC expone la reconfiguración de las rutas de despacho en el Medio Oriente:
- Rutas alternativas de evacuación: Para sostener el flujo de 14 millones de bpd, las principales corporaciones estatales de la región han maximizado el bombeo a través de sistemas terrestres que sortean el cuello de botella de Ormuz, destacando el uso del oleoducto East-West (Petroline) de Saudi Aramco hacia el terminal de Yanbu en el Mar Rojo, y el oleoducto Habshan-Fujairah de los Emiratos Árabes Unidos.
- El cuello de botella en los combustibles refinados: A diferencia del crudo no procesado, las refinerías del Golfo Pérsico mantienen paralizada una porción sustancial de sus unidades de conversión y craqueo. Esta restricción ha derivado en lo que Wright calificó como "los elevadísima precios mundiales del diésel", afectando las cadenas de suministro industrial y agrícola a nivel global.
- Riesgo operativo en el Mar Rojo: El secretario de Energía estadounidense identificó como un "problema mayor" las continuas amenazas y ataques ejecutados por las milicias hutíes de Yemen contra la navegación comercial y los buques tanqueros vinculados a Arabia Saudí en el paso de Bab el-Mandeb. Dicha interferencia afecta la principal vía de salida alternativa que utiliza el mayor productor de la OPEP desde la escalada iniciada a finales de febrero de 2026.
Las estimaciones del Departamento de Energía de EE. UU. confirman que el mercado del crudo ha logrado canalizar cerca de 14 millones de barriles diarios fuera del Golfo Pérsico mediante el uso intensivo de infraestructura alternativa.
No obstante, la persistencia de tensiones en el Mar Rojo y el déficit proyectado en los márgenes de refinación mantendrán elevadas las primas por riesgo sobre el diésel, obligando a los países consumidores a sostener medidas de contingencia logística para amortiguar el costo de los fletes internacionales.
Fuentes