Chile enfrenta una paradoja estructural en su proceso de transición energética: mientras la generación eléctrica limpia avanza a pasos agigantados, la electrificación de la demanda final se encuentra estancada.

De acuerdo con el informe “Estado de la electrificación en Chile 2026”, elaborado por la ONG Uno Punto Cinco en colaboración con Ember, el país avanza casi nueve veces más lento de lo necesario para lograr que la electricidad alcance el 35% del consumo energético total hacia el año 2035.

A pesar de que en 2025 el 65,6% de la generación eléctrica provino de fuentes renovables, la electricidad solo representa el 22,3% del consumo final de energía, de la cual apenas el 15,5% es de origen renovable, persistiendo una alta dependencia del petróleo, gas, carbón y leña.

El estudio, basado en datos de la Comisión Nacional de Energía (CNE), el Balance Nacional de Energía, OLACDE y la AIE, revela que entre 2010 y 2024 la tasa de electrificación nacional apenas sumó 1,9 puntos porcentuales (pasando del 20,4% al 22,3%).

En ese mismo período, por cada unidad de electricidad incorporada al consumo, se sumaron 2,6 unidades de combustibles fósiles. Bajo esta tendencia, ni siquiera el escenario más optimista de la Planificación Energética de Largo Plazo (PELP) superará el 26% al 2035.

La falta de incentivos contrasta con la factura comercial del país, que debió destinar $12.295 millones en 2025 a la importación de hidrocarburos (cubriendo el 98% del petróleo y el 80% del gas consumido), al tiempo que la contaminación atmosférica por leña y transporte urbano causa cerca de 4.800 muertes prematuras anuales.

Brechas por sector: Rezago en transporte y hogares frente al empuje minero

El análisis desagregado muestra marcadas disparidades entre la industria pesada y la vida cotidiana de los ciudadanos:

  • Transporte dominado por fósiles: El sector transporte concentra el 33,9% del consumo final de energía, pero funciona con electricidad en apenas un 1,1% (dependiendo en un 98,9% de derivados del petróleo). A pesar de que Santiago destaca con más de 4.000 buses eléctricos, a nivel nacional circulan menos de 8.000 vehículos eléctricos particulares, y ninguno de los 19 instrumentos de política pública vigentes fija una meta de electrificación sectorial.
  • Residencial y uso de leña: En los hogares, la electricidad cubre el 23,2% del consumo. La leña continúa presente en la mitad de las viviendas del país, cifra que supera el 75% en la zona centro-sur, frenando la adopción de tecnologías de alta eficiencia como las bombas de calor.
  • Avance autónomo en la minería: A diferencia de las edificaciones, la minería elevó su tasa de electrificación del 40% al 46,3% entre 2010 y 2024 sin exigencias de política pública, impulsada por acuerdos de mercado y la búsqueda de eficiencia operativa, demostrando un ritmo de adopción ocho veces superior al del sector inmobiliario.

El informe de Uno Punto Cinco deja en evidencia que haber descarbonizado la matriz de generación es solo la mitad del trabajo para Chile. Sin políticas públicas focalizadas que obliguen a electrificar el transporte masivo y la calefacción residencial, el país seguirá quemando combustibles fósiles importados por más de $12.000 millones al año, desaprovechando la sobreoferta de energía solar y eólica desplegada en el territorio.

Fuentes